La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época

La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época: mujeres ayer admiradas, hoy olvidadas

jueves, 4 de diciembre de 2014

LAS OTRAS: Rosita Fortuny

Rosita Fortuny, cupletista olvidada, en su época de máximo esplendor
Este blog me ha dado mucho. Mucho más de lo que yo haya podido poner en él.
Ni el tiempo ni el esfuerzo (a veces, incluso el dinero) que en él haya empleado son, ni de lejos, mayores que las satisfacciones que me ha proporcionado. La mejor de todas, ser leída y seguida por personas aficionadas al cuplé o que gracias a este blog lo han descubierto. No es menor la satisfacción personal de ver recompensada cada investigación con descubrimientos asombrosos sobre las vidas de aquellas mujeres o sobre la época que les tocó vivir.
Pero sin duda lo más emocionante ha sido el poder tener algún tipo de contacto con las personas, vivas y reales, que tienen o han tenido algún tipo de relación con esas "otras del cuplé" a las que me dedico desde hace cuatro años.
La mayoría de las veces son familiares que me aportan algún dato biográfico o requieren información sobre una olvidada antepasada. En este sentido me he encontrado de todo: desde orgullosos nietos a pudorosas sobrinas nietas, pasando por "investigadores" familiares que sospechan que alguna vez hubo una tía abuela o una bisabuela que fue una descocada cupletista y de la que apenas se hablaba en casa por vergüenza o simple desinterés.
Pocas veces tienen algo que aportar ya que el inclemente tiempo ha hecho de las suyas. Apenas les queda alguna foto, alguna carta, alguna joya, la mayoría de las veces simplemente veladas referencias y rumores. Hay terribles olvidos, aquellos impuestos por una supuesta deshonra familiar -descender de un hijo natural de cupletista, por ejemplo.
Sin duda todos tenemos en nuestras familias algún "esqueleto en el armario". Pero es triste ver cómo esas mujeres del cuplé, trabajadoras, generosas y de abundantes atributos, han devenido en esqueletos familiares.
Descocada e inconsciente cupletista, feliz de la vida
ignorando que su familia se avergonzará de ella en el futuro
Y por todo lo expuesto, si alguien me pide que investigue a su antepasada cupletera y me autoriza a contar lo que de ella pueda saber, estoy dispuesta y disponible a hacer todo lo que esté en mi mano. Y esta entrada es un ejemplo de ello.
Hace unos meses me escribió uno de estos familiares, una mujer, de la que por supuesto no daré el nombre ni ningún dato más (su privacidad es sagrada para mi), que me solicitaba información sobre Rosita Fortuny, cupletista en activo hace cien años. La historia era triste, bonita, entrañable y, desgraciadamente, muy corta. Yo no había oído hablar de esta artista y, sin embargo, ahí estaba. Para mi sorpresa se fue dibujando la figura de esta mujer, destacándose cada vez más nítidamente de entre las brumas del tiempo.
Y a continuación os dejo lo que he conseguido descubrir. Hay más dudas que certezas: he hecho lo que he podido, no mucho pero con mucho cariño, el que siempre pongo en este blog.
Sobre todo debo dar las gracias a la persona que se interesó por Rosita y tanto me ha aportado sobre ella. Posee en la actualidad lo poco que de la Fortuny ha quedado, casi por azar pero sin duda con el mayor de los merecimientos.

Rosita Fortuny, cupletista

Fue Rosita, siento decirlo, una figura secundaria y oscura en el mundo del cuplé. No todas las cupletistas fueron famosas y se hicieron ricas. Muchas tuvieron carreras cortas y llenas de sinsabores. Algunas se liberaron de la esclavitud de la escena gracias a la del matrimonio (si éste salía bien, que no siempre era así) o a generosos y sucesivos admiradores (éstos solían dar excelentes resultados).
En cambio otras chicas del cuplé tuvieron vidas privadas trágicas que, en algunas ocasiones, fueron además excesivamente cortas. Este último es el caso de Rosita Fortuny. Murió joven, después de una carrera exigua que se significó más fuera de nuestras fronteras que aquí. Conoció algo de la fama, algo de la fortuna y, sin duda, algo del amor. Pero no parece que nada de esto le saliera demasiado bien.

Rosita, muy seria y elegante, posando con sus mejores
galas en esta preciosa postal de la época
Aragonesa, probablemente originaria de algún pueblo de Teruel, nació hacia finales de los años ochenta del siglo XIX. Conviene aquí recordar el gran número de cupletistas que dieron las tierras aragonesas, tales como Raquel Meller, la Preciosilla u Ofelia de Aragón, entre otras. Algo había en aquellas tierras por aquella época que le fue muy propicio al estilo del cuplé.
Su apellido artístico, Fortuny, era en realidad el de su padrastro. Su madre debió casarse en segundas nupcias y nada sé de su apellido auténtico. Pero de muchas cupletistas nunca se llegó a saber cual era éste o incluso su verdadero nombre, aunque en este caso me inclino a pesar que Rosita era una Rosa auténtica de nacimiento, o mejor dicho de partida de bautismo.
Fotografía antigua de la Plaza del Seminario de Teruel
(fuente: www.pasapues.es)
Como todas las chicas del cuplé empezó muy joven en los escenarios y así tenemos las primeras referencias de sus actuaciones alrededor de 1910. En Madrid actúa en el Salón Madrid,  muy conocido por los lectores de este blog y por los aficionados al cuplé ya que era un "distinguido antro" donde empezaron muchas artistas. Los cuplés de Rosita se consideraban como "intencionados", de tipo sicalíptico, y en este local la clientela no pedía mucho más ni esperaba mucho menos. De allí pasa al Royal Kursaal, bastante más fino en cuanto a parroquianos y donde compartirá cartel con la encantadora Tina Meller (hermana de Raquel Meller), la Tanguerita y  Criollita. Todas tan jóvenes que, en la actualidad, simplemente no tendrían edad legal para trabajar y al empresario del Kursaal le hubieran metido directamente en la cárcel por corruptor de menores. Las obritas representadas, puro género ínfimo, tenían nombres tan sugestivos como "Dos colegialas... modelo" y "Las hijas de Loth".
Bailarina más que cupletista, la Criollita tuvo una
carrera artística corta pero muy bien aprovechada
Es en el Kursaal donde, debido a su actitud y a su repertorio, apodan a Rosita como "La reina de la pulga". Antes de ella lo había sido Chelito, aún antes Pilar Cohen y, prácticamente en la prehistoria del cuplé, la primera de todas ellas: Augusta Bergés, la frescachona alemana que fue la primera en buscarse una quimérica pulga sobre el escenario, desprendiéndose lenta y oportunamente de gran parte de su atuendo. Atendiendo al número de la Bergés, podemos suponer qué era lo que la Fortuny hacía en escena para que le valiera el apodo de "reina de la pulga", quince años después de la alemana. Eso sí, hay que dejar muy claro que no se trataba de lo que ahora conocemos por un striptease, ya que la cupletista se quedaba en (abundante) ropa interior, compuesta por camisa, enaguas, pololos, medias, zapatos y tocado o sombrero. De todas maneras, por entonces era considerado como el más atrevido de los números.
En uniforme de cupletista y pose sugerente, casi de cancán,
Rosita nos enseña sus primorosos botines de lazada
Aunque el público de estos locales seguía en 1910 encandilado con los cuplés intencionados y las poses atrevidas de Rosita, parte de la prensa especializada no era igual de benevolente con ella. Con motivo de su debut en el Royal Kursaal, un tal Palanques, crítico del Heraldo Militar, nos describe así su actuación: "(Rosita Fortuny sería aplaudida) si no cantara esas tonterías con que se cree entusiasmar al público. Aunque por ello oiga aplausos, tenga en cuenta que éstos no son otorgados a la meritoria labor de la artista, sino a la sicalípsis de mal gusto que sus couplets encierran". Hay dos cosas a tener en cuenta: Palanques considera la actuación de Rosita como "meritoria" y su periódico, el ultraconservador Heraldo Militar, nunca fue precisamente un entusiasta defensor de los transgresores dislates del cuplé sicalíptico.
Postal francesa de Rosita, "españoleando" en pose muy flamenca
Pero Rosita, como tantas otras chicas de su promoción, es inaccesible al desaliento. Continúa trabajando y ganando sus buenas pesetitas por los escenarios de toda España, especialmente en Madrid, Valencia y Barcelona. Si bien es cierto que los locales donde actúa no son los mejores del género, también es verdad que tuvo el acierto de comenzar desde abajo, puliendo su estilo. En algún momento un cazatalentos de los que abundaban por los locales de variedades consideró que la Fortnuy era un valor digno a tener en cuenta. Por su estilo y aspecto, estas dos tarjetas postales francesas que aquí os ofrezco pertenecen a un tiempo en el que una jovencísima Rosita seguramente viajó a Francia, quien sabe si a París. Una cosa sí puedo aseguraros: nuestros queridos vecinos no contrataban a cualquiera ni hacían postales de cualquier artista (las había a cientos), así que podemos pensar que, o bien actuó allí o se le hicieron estas fotos como promoción para futuros contratos.
Bonito perfil de la cupletista, luciendo un soberbio mantón
que acompaña a la gallarda y coquetona pose
Y los contratos surgieron, pero no precisamente en París. Rosita realizó lo que se llamaba por entonces "una brillantísima tournée por América", triunfando especialmente en Cuba. El tiempo que allí pasa es difícil de precisar, pero podemos considerar que estuvo al menos dos años por tierras americanas y que estableció en La Habana su domicilio provisional, actuando principalmente en los teatros y salones de la capital cubana. Ha tenido suerte ya que es allí donde las artistas españolas ganan más dinero y más queridas se sienten. Los cubanos no sólo pagan bien, también son más fieles, cálidos y desinhibidos como público que los españoles.
 Interior del Café de La Habana en 1900
(fuente: el excelente blog cubamaterial.com)
Sea como fuere, Rosita regresa a España (siempre se vuelve) y aquí sigue actuando durante unos años haciendo el tour que todos los artistas de variedades realizaban: temporadas más largas en los teatros de las grandes capitales y giras por provincias, especialmente en verano o con ocasión de los festejos de las diferentes localidades. Se la considera una "cancionista graciosa y escultural" y sin duda ha sabido hacerse con su público. La crítica es benévola cuando no inexistente (lo cual podía ser muy buena señal) pero en 1913 y con ocasión de su debut en el Royal Concert de Barcelona, nos encontramos con el típico crítico feroz que no sólo arremete contra su arte ("no vale nada, nada, nada") sino que además nos pasma añadiendo: "y que conste  que respetamos la edad de esta señora, cuyos pies besamos para que no crean que nos burlamos de la ancianidad". Teniendo en cuenta que Rosita por esas fechas debe rondar los veinticinco años, el comentario parece no sólo inexacto sino además malevolente. Las cupletistas, incluso las de primera fila, tuvieron que sufrir este tipo de malévola observación sobre sus edades constantemente. Ese desventurado sino lo heredarían más tarde las tonadilleras y las folclóricas.
Rosita en pose de rumba cubana, con el atuendo
que popularizó la hispano-cubana Chelito
Con motivo de  los carnavales de 1914, la revista Mundo Artístico celebra una fiesta en el salón Iris Park de Barcelona. Hay baile, concurso de mantones y disfraces. Para la ocasión se forma un jurado totalmente orientado hacia el cuplé y las variedades: Raquel Meller, Bella Nacra, Lolita Ricarte, Bella Lolita, Tina Desmet, Helene Jordy y Rosita Fortuny. Son todas ellas mujeres guapas y vistosas, artistas de talento que en estos momentos actúan y triunfan en los escenarios barceloneses, primeras figuras de auténtica actualidad. Podemos así suponer que nuestra Rosita ha alcanzado la tan deseada fama y que, al menos durante este año de 1914, se codea con futuras divas como Raquel Meller.
Raquel Meller en 1913, con un aspecto que
nada tiene que ver con su posterior sofisticación
Eco Artístico, la más especializada y profesional de las revistas que se dedicaron a las variedades, publicó una estupenda semblanza de la Fortuny. Hace especial mención a su  tournée por América y a que ahora actúa en Barcelona, donde ha triunfado en el Edén Concert y el Royal Concert durante dos meses consecutivos. La definen como una linda canzonetista, en plena juventud y belleza, de arte exquisito, gracia asombrosa, dicción clara e insuperables dotes escénicas. Considerando el de canzonetista como el más difícil de los géneros, se trata sin duda de una artista de verdad, que sabe realzar las canciones buenas. En cuanto a las otras canciones, las mediocres e intencionadas, pierden su mal efecto ocultando Rosita, con su espíritu culto, sus durezas y escabrosidades. Informa además Eco Artístico que Rosita va a formar un dueto con otra artista (no dicen quién) para hacer un número de canciones y bailes ya que siempre está pensando en su público y no quiere dormirse en los laureles.
Esto último suena un poco a lo que en realidad fue: una velada despedida. El género sicalíptico, aquel en el que Rosita triunfó como "reina de la pulga", no es que se haya batido en retirada, es que ha sido totalmente abatido en el combate. Acercándose a los treinta años una cupletista debe ir pensando en retirarse o adaptarse a una nueva etapa. Si se ha hecho con un capital, como es el caso de Rosita gracias a sus giras americanas, es mejor dejar un buen recuerdo y vivir de los réditos. En todo esto pensaría y todo esto sopesó porque, a partir de 1915, su figura prácticamente desparece de los medios españoles.
Una enjoyada Rosita en pose reflexiva,  preguntándose
qué rumbo seguirá su carrera a partir de ahora
Muy probablemente emprendió otra gira por América, regresando a la Cuba donde tan bien le fueron las cosas unos años atrás. Pero no tardaría en regresar a España. Y a partir de aquí debo contaros todo lo que le sucedió tal y como me ha sido confiado, sin poder apenas aportar nada más.
En fecha desconocida, viviendo en Barcelona, es objeto de un robo que desvela y revela algún aspecto oculto de su vida. Al parecer le son sustraídas sus joyas por una chica que con ella vivía y que se fuga después de haber empeñado o vendido las joyas. Lo más curioso del caso es que el hecho no es denunciado y así se supo, o al menos así se rumoreó, que se trataba de su propia hija. Fruto de una relación secreta a edad muy temprana y conocida su existencia únicamente por los muy próximos, sólo podemos hacer conjeturas sobre lo que sucedió entre ellas. La historia es triste, cosas de aquellos tiempos, tan hipócritas.
Postal de Rosita en ropa de calle, algo bastante inusual
El final de Rosita os lo podéis imaginar, ya que algo os adelanté en la introducción de esta entrada. Muere muy joven, antes de cumplir los cuarenta años, de un derrame cerebral. Algunas de sus joyas que pudieron ser recuperadas tras el robo, desempeñándolas en el Monte de Piedad, Rosita se las deja en herencia a su madre junto con algún mantón de Manila y poco más.
Años después la madre, enferma y sola, es cuidada al final de su vida por una prima hermana. Al morir le deja a esta devota prima todas las cosas que conserva de su hija, la cupletista. Tan devota en el cuidado de su pariente como en las cosas de la religión, la buena mujer no gustaba hablar de su sobrina segunda ya que "se había ido por el camino equivocado". Sólo dejó de su semblanza de Rosita el rumor sobre la hija que tuvo de soltera y que había vuelto de Cuba "con un montón de joyas que a su madre no le cabían en el alda de la saya".
Años después, parte de estas joyas son vendidas para tratar a una hija suya de una grave enfermedad. Esta niña crece, hereda las joyas y, a su vez, se las deja a su hija: la persona gracias a la cual he sabido de la existencia y el destino de Rosita Fortuny, cupletista.
Una curiosa historia de mujeres que heredan de mujeres, no sólo joyas y mantones, también una historia que contar y de la que cuidar amorosamente a través de los años. Gracias a ellas, Rosita Fortuny, la cupletista, sigue aún viva en nuestra memoria.
Al fin y al cabo, "el arte es largo y la vida es corta".

Las joyas de una cupletista
A continuación os dejo un testimonio gráfico excepcional: las joyas de una cupletista.
En su mayoría conservadas tal y como fueron hace cien años, son la muestra de un estilo ya perdido pero, sobre todas las cosas, nos deja constancia de toda una carrera artística y de un modo de entender la vida ya perdido.
Para una chica de los tiempos del cuplé, sin seguridad social y sin planes de pensiones, las joyas se convertían en la mayor y más segura de las inversiones. Rosita Fortuny no fue la excepción a esta regla. Y aunque parte de estas joyas se vendieron en su momento para costear necesidades vitales de sus herederos, alguna ha llegado hasta nosotros.
No es usual, más bien se trata de un caso excepcional y reconozco que ha logrado emocionarme. Espero que a vosotros también os emocione o al menos os interese este testimonio del pasado.
Medallón de 1917 con las iniciales de Rosita Fortuny
Un impresionante anillo de estilo modernista
El anillo anterior, tal y como queda puesto
Broche modernista, con un rubí engastado
Otro broche con lo que parece ser un zafiro.
Los rosetones de estilo oriental (japoneses o chinos) formaban parte de la
hebilla de un cinturón, posteriormente convertidos en un broche y un colgante
Corazón de perlas que, en su interior, guardaba dos fotografías
Preciosos pendientes de oro con diseño floral
Detalle de la caja de los pendientes: "La flor de Cuba", joyería,
FEDERICO ESTRADE, Calle Platería Nº 10, Barcelona
Medallón con motivo de pájaro y rubí,
también se abre para llevar fotografías en su interior
Extraordinario anillo de oro con gran gema en talla baguette
Pendientes de oro y rubíes (personalmente, mis favoritos),
también llamados "pendientes de labradora de gala"
Impresionante rosario de oro y coral

8 comentarios:

  1. Muy interesante el recuerdo a Rosita Fortuny. Y la fotografías de las joyas, impagables. Tengo varias postales de ella, las buscaré en mi colección y, si puedo, las publico. Gracias, es un placer leer esta página.

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    1. Gracias por leerme. Me alegro de que te haya gustado la entrada y las fotografías de las joyas. Las considero un documento único. Estupendo también que tengas en tu colección postales de Rosita. Estaré esperando impacientemente su publicación.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Muy emocionante el relato de esta entrada!
    Admiro tu excelente trabajo de investigar este pasado olvidado y muchas veces ocultado, que hoy nos presentas de forma tan concreta y correctamente documentado.
    Seguir tus publicaciones, nos invita a esperar más “noticias” de aquel mundo y aquellas vidas desconocidas o perdidas en el tiempo.

    Gracias y felicitaciones!!!
    Un beso

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    1. Gracias Marga. La historia es bonita ¿verdad? Hace que todo aquello, tan lejano e inasible, se haga real, palpable. Al fin y al cabo tampoco han pasado tantos años...

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  4. Muchas gracias!!! ha sido maravilloso conocer un poco más de Rosita Fortuny y gracias por tu dedicación y el tiempo empleado en ello.

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    1. Gracias a ti, Chelo, de verdad. Rosita se merecía esto y mucho más.

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  5. En casa se ha hablado siempre de Rosita como alguien curioso de la familia de quien se perdió la pista. Pero mantenemos algunos de sus recuerdos.
    Gracias por la información. A mi madre le ha hecho ilusión.

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