La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época

La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época: mujeres ayer admiradas, hoy olvidadas

jueves, 30 de noviembre de 2017

LAS OTRAS: Mary Focela (y III)

La Focela en 1919, el año del escándalo, descorriendo
el telón de la fama en la revista Nuevo Mundo

Dejamos a la Focela en la entrada anterior (tiempo ha...) convertida en una heroína españolista en el corazón de la Cataluña nacionalista de 1919. Muy a su pesar se hace famosa por un hecho que nada tiene que ver con su arte como cupletista. Aparece en todos los periódicos de aquellas fechas, y cuando digo todos quiero decir realmente todos: madrileños, barceloneses o albaceteños, conservadores, radicales, liberales o nacionalistas, los periodistas están de acuerdo en que la noticia del momento es Mary Focela y el escándalo de "La hija de Malasaña" en el teatro Goya barcelonés. Obtiene así la pequeña cupletista sus quince minutos de gloria durante siete representaciones que Julian Fernández Piñero glosa así en El Dia:

La señorita Mary-Focela ha soportado gallardamente, heroicamente, siete alborotos en contra suya, 700 imprecaciones por minuto, 70.000 silbidos por noche.

En el congreso de los diputados se convierte en tema de discusión y debate. En la sesión del 4 de febrero de 1919 Federico(o Frederic) Rahola, parlamentario nacionalista catalán, afirma que "una cupletista de cuarto orden no pude ser la encarnación de la patria, como pretende la Liga Patriótica Española", dejando además entrever que la artista tiene como mujer una reputación más que equívoca... La bronca es sonada, con insultos y bastonazos incluidos. Hubo quien consideró que ese día el respetable congreso se convirtió en un espectáculo de genero ínfimo protagonizado por Rahola, Cambó, Villanueva, el presidente de la cámara, el resto de diputados y un señor despistado que pasaba por allí. En fin, que en lugar de "la marimorena se armó la marifocela".

En realidad más dolida por lo de la "cuarta categoría" que por los ataques a su virtud, aparece al día siguiente una carta de la cupletista dirigida al director del diario El Imparcial, que así decía:

(...) Al llegar hoy a Madrid me entero de lo que dijo respecto de mi humilde persona el diputado catalanista Sr. Rahola en la sesión del congreso de ayer. Supongo que ante el público será justificada mi protesta, ya que están bien patentes en las palabras pronunciadas por dicho diputado conceptos injuriosos que lastiman, no sólo mi crédito artístico, que en este caso nada me importa, sino mi reputación privada.
Maltratada, valiéndose de su impunidad, por el Sr. Rahola, con semejanzas indignas, no tengo que oponer más que dos afirmaciones:
Una, que como artista no he cometido más delito que cantar una canción en la que se da un viva a España; y otra, que como mujer me considero tan respetable, por lo menos, como aquella a quien deba más respeto dicho señor(...)".

Frederic Rahola, retratado por Ramón Casas
(fuente: Wikipedia)
A pesar de tanta indignación y tanto menoscabo personal, lo cierto es que la escandalera tuvo un efecto secundario positivo en la depauperada carrera de la Focela, ya que fue contrata por el empresario del teatro Lara de Madrid para su inmediato debut. El Lara era la meca del cuplé y en él actuaban sólo las mejores cupletistas del momento, aunque en este caso la artista fue llevada allí por la enorme publicidad que le diera el sonado escándalo del teatro Goya. Cuando eras nombrada en el mismísimo Congreso de los diputados, no había empresario de varietés que se resistiera a tan gratuita propaganda y había que actuar con celeridad. Así las cosas, el debut se hizo con prisas, trufado de oportunismo e improvisación. Estaba claro que no podía salir bien, pero en el Lara le ofrecen sesenta duros por noche, el doble de lo que cobraba normalmente y Mary no se lo piensa dos veces. Encuentra habitación en el hotel París de Madrid, donde recibe a los periodistas y es fotografiada por Alfonso, tal y como aquí os muestro (perdón por la mala calidad).


A los periodistas madrileños la pequeña cupletista no les hace "ni fu ni fa". No la consideran guapa, ni especialmente bien dotada, tiene los ojos saltones y el cabello lacio, es muy pequeña de estatura y no demasiado ingeniosa. Además los rumores corren por los mentideros de la villa y no son precisamente positivos: se habla de un rico comerciante de tejidos de Terrassa, viejo pero multimillonario, que protege a la Focela (a pesar de su evidente falta de encantos). Ella se defiende desmintiéndolo todo y poniendo por delante a su novio, del que no da el nombre aunque sí da el de su abogado, Emiliano Iglesias, por si acaso hay que demandar y defenderse legalmente de tanta calumnia. Preguntada por los sucesos de Barcelona, da versiones contradictorias y muy diferentes de la oficial. Obviamente estas entrevistas no consiguen el efecto de mover al público para asistir a su actuación y, para colmo, no llegan a tiempo las maletas con el vestuario de escena, teniendo que recurrir a un traje de noche negro con abalorios de azabache. Es como si hubiera un complot en su contra en el que Madrid se ha puesto del lado de los nacionalistas catalanes para "cargarse" el debut de la Focela. Una cosa muy loca, muy de los tiempos del cuplé.
Caricatura del debut en el Lara, con el
traje de calle con el que tuvo que actuar
Su figura menuda y vestida casi de luto, se defiende como puede en el imponente escenario del Lara. Es pequeña, pero se crece en escena y su voz es como la de todas, ni mejor ni peor. Pero para Mary su debut fue un fracaso, aunque relativo y algo discutible. No consiguió el esperado fervor del público madrileño con los ¡Viva España! de "La hija de Malasaña" y fue ovacionada con cierta tibieza. Sólo al sonar la Marcha Real consigue levantar al respetable de sus asientos, ya al final de la actuación. Esa misma noche rescinde su contrato con el Lara y la empresa, comprendiendo el error de su precipitada contratación, la deja ir sin remordimientos, siendo sustituida por la inmensa Pastora Imperio.
Siempre es buen momento para incluir una imagen
de Pastora Imperio en este blog...
El 16 de febrero de 1919 aparece en el ABC una reseña sobre Mary Focela escrita por José Juan Cadenas, todo un entendido en el mundo del cuplé. En pocas palabras nos aclara cual fue la acogida de la Focela en su debut en el Lara y hasta qué punto su debut fue el producto de una circunstancia de origen político y no artístico:

En las Folies [entiéndase, el Congreso de los Diputados] de la Plaza de las Cortes tuvimos un debut sensacional: el del Sr. Rahola. Como consecuencia de este debut, la empresa del Lara contrató a la Srta. Mari-Focela.
Rahola y la Srta. Mari-Focela puede decirse que actuaron al alimón. El Sr. Rahola con su aspecto de domador de fieras de Montmartre provocó la furia de los diputados. La señorita Mari-Focela, la noche de su presentación, despertó el entusiasmo de los espectadores. En el Folies de la Plaza de las Cortes hubo insultos, denuestos, imprecaciones y puños en el aire. En la Bombonera de la Corredera hubo vivas a España, Marcha Real y entusiasmo a todo trapo.
¿Y después? La segunda audición del Sr. Rahola pasó inadvertida. Había vuelto a renacer la tranquilidad y nadie se indignó contra él.. El Sr. Rahola continuó su discurso exhibiendo su melena y y sus bigotes encerados.
 La segunda salida de la Srta. Mari-Focela se hizo ya sin Marcha Real, sin vivas y... sin entusiasmo patriótico. Era de esperar. No se puede pedir al público que todas las noches, entre doce y cuarto y doce y media, se entusiasme y se sienta poseído de bélico ardor.
Pero la Srta. Mari-Focela, que se había acostumbrado al acompañamiento de la Marcha Real, y que venía de Barcelona, donde a diario escuchaba vivas y mueras, Himno de Riego y Segadors, creyóse defraudada y rescindió el contrato. Hizo mal... el público hubiera continuado viéndola con gusto.
Con más gusto que al Sr. Rahola... Porque la Srta. Mary-Focela podrá ser -como dijo el Sr. Rahola- una cupletista de cuarta clase, pero el Sr. Rahola es un orador de furgón de cola...
De los furgones más arrimaditos a la cola...

La actuación de Mary en el Lara no fue quizá el fracaso absoluto que ella creyó vivir, aunque siempre le vino grande tal escenario. A continuación es contratada por el Barbieri, sala más modesta, donde encuentra mayor acomodo y menor paga durante una semana, pero consigue que le pidan bises de alguno de sus temas más conocidos, incluido "El relicario". Después del escándalo del Goya y su elevación a los muy dudosos e inconstantes altares de la política patria, Mary llegó a soñar con aumentar su caché hasta la extravagante cifra de doscientos duros por noche, al parecer aconsejada por su novio y su abogado. Lo cierto es que en su siguiente actuación en un teatro de Cáceres vuelve a cobrar entre veinte y treinta duros, sin grandes ovaciones ni escándalos de ningún tipo. Después es contratada en Córdoba, donde decide no actuar después de cobrar un adelanto al empresario Joaquín Guerrero. Éste, haciendo honor a su apellido, demanda a la cupletista, le retiene vestuario y decorados, airea el asunto en la prensa nacional y deja el ya escaso prestigio de la Focela por los suelos. En verano hace unos bolos por diferentes ciudades costeras y llega a actuar en Lisboa, en un teatro de tercera categoría y medio escondida entre los nombres del resto de la compañía. Y después de todo esto, sobreviene el silencio. Lo peor que le puede pasar a una cantante.

En mayo de 1964 el mítico Federico Gallo dirige el programa "Llamada al corazón" desde los estudios barceloneses de Televisión Española. Se trataba de una especie de reality de corta duración, durante el cual se hacía primeramente una conmovedora semblanza y a continuación un llamamiento a la solidaridad del público español hacia un personaje presumiblemente famoso en el pasado y evidentemente necesitado en el presente. En el tercer programa se presenta el emotivo caso de una tal María Focela "que en su día conoció el halago de los aplausos de los principales teatros de España". Como Mary Focela llegó a estrenar el más famoso de los cuplés y ahora malvive trabajando en una fábrica de galletas.

Mary recibiendo una llamada solidaria
Durante el programa Mary llora y ríe alternativamente, recordando su pasado feliz y su precario presente. Recibe llamadas en las que se le ofrece ayuda económica, quizá de algún viejo admirador o de aficionados al cuplé que aún la recuerdan. Según la dirección del programa, las aportaciones económicas le permitirán salir del bache en el que se encuentra y enfrentarse al futuro con cierta "holgura".
El último saludo al público de una cupletista
Después todo pasa. La emisión termina y se apagan los (pocos) televisores en blanco y negro de aquella España de 1964. El programa es en directo, tras su fugaz regreso a los aplausos y los focos, Mary vuelve a su casa y retoma su vida. Quiero creer que algo cambió aquella noche y eso que llaman la magia de la televisión fue efectiva, al menos por una vez, en este caso. No sé más de su vida ni de todo lo que sucedió en sus más de cuarenta años de retiro, casi de invisibilidad. Las buenas chicas del cuplé se merecen buenos finales, aunque sean de cuarta categoría.




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