La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época

La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época: mujeres ayer admiradas, hoy olvidadas

martes, 23 de febrero de 2016

Intermedio: FLÉRIDA Y SU PHOTOSHOP DEL AÑO 1913

Antes de que en 1990 saliera la versión 1.0 de Photoshop y aún antes de que esta aplicación se hiciera universalmente popular, ya existía el retoque fotográfico, el montaje y, en definitva, la transformación de la imagen real en la imagen deseada.
Hay muchos ejemplos en la fotografía de hace cien años (la época del cuplé) de esta afición al retoque que los humanos hemos tenido desde los lejanos tiempos de los retratistas de reyes. Quien conoce el mundo de la fotografía antigua, colecciona postales o simplemente se fija en los detalles, sabe que a las cupletistas y otras estrellas de su tiempo se les estrechaba la cintura, se les borraba las manchas poco estéticas, se les aclaraba la piel, se les aumentaba el volumen de la melena e incluso se les colocaban nuevas piernas o pies (casi siempre las suyas pero en otra posición).
Había auténticos virtuosos del retoque, otros eran meros artesanos y luego estaban, siento decirlo, los chapuceros y cutres en grado sumo.
Aquí os dejo un ejemplo de virtuosismo, mucho me temo que de una postal francesa.
Rosario Guerrero y su cintura de avispa ...
... que no lo era tanto
Y aquí un ejemplo de retoque artesano "made in Spain".

La Chelito, aquí Ideal Chelito, caminando
airosa y despreocupada...
... porque en realidad estaba
cómodamente apoyada en algo 
En fin, estos dos ejemplos son válidos para recordarnos que esto del retoque ha existido siempre y no respetaba ni a una de las reinas españolas de la belle époque ni a la reina del deshabillé a la española. Pero ahora vamos a lo mollar, al ejemplo de la chapuza llevada a su máxima expresión cupletera: la portada del número especial de la revista "Eco Artístico" del 25 de diciembre de 1913, con imagen doble (por si fuera poco) de una efímera cupletista de aquellos años, Flérida.
El sino fatal de Flérida por partida doble: cabecita reducida sobre
abrigo de marta cibelina y cabeza degollada sobre vestido de gasa
Debajo de la cabeza de Flérida se pueden apreciar
incluso el tamaño y  forma del sombrero original
Aquí el burdo recorte de la pluma se hace aún más evidente
¿A quién se le ocurrió cortar y pegar la cabeza de la desdichada Flérida y adosarla en cuerpos ajenos, suponemos que procedentes de algún figurín parisino? ¿Acaso a la propia Flérida, acomplejada por sus escasos atributos físicos? ¿A su agente, en su último día de trabajo? ¿A la propia dirección y redacción de la revista, justamente la tarde del día de la comida navideña de la empresa? ¿Al maquetador, diseñador o lo que fuera, también en su último día de trabajo? Se admiten propuestas, comentarios o lo que tengáis a bien opinar.

Y cómo le tengo mucho cariño a las chicas del cuplé, Flérida incluida, aquí os dejo una foto suya más favorecida que he retocado personalmente, sólo un poquito, porque falta no le hacía.
Flérida en 1914, eligiendo un muérdago de tela

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