La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época

La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época: mujeres ayer admiradas, hoy olvidadas

sábado, 4 de agosto de 2012

Intermedio: "El último cuplé" a través de sus canciones (I)

En la historia del cine español existen varios hitos, no muchos, que han marcado un punto álgido en lo que a estilo, recaudación o influencias se refiere. Podríamos hablar mucho sobre qué películas, directores o actores han sido los más importantes, pero este no es un blog dedicado al cine: es un blog dedicado al cuplé. Por ello, y como no podía ser menos, he elegido "El último cuplé" como la referencia, sonora y visual, de toda una época... o acaso dos.

"El último cuplé" fue el gran éxito internacional del cine 
español de los años cincuenta y convirtió a Sara
Montiel en una estrella del cuplé
"El último cuplé" se estrena en 1957 en una España que salía poco a poco de la posguerra, con una atroz censura (no sólo cinematográfica) y una tremenda desmemoria, provocada en gran parte por el "barrido" que de la historia reciente hicieron los vencedores de la guerra civil. Sin embargo su éxito no fue casual, ni lo fue la elección de su ambientación histórica, ni tan inesperados fueron sus resultados en taquilla.
"El último cuplé" nació con intenciones de superproducción a la española, con una protagonista que había triunfado en Hollywood y con un elenco de primera categoría. Su director, Juan de Orduña, era un antiguo actor reconvertido en director, tan mediocre como exitoso, gracias a los dramones históricos de los años cuarenta. El guión, la dirección artística y la dirección musical, fueron tan exquisitos como era posible. Los resultados podrán ser discutibles, especialmente vistos con el paso del tiempo, pero en su momento fue una película de impecable factura.
En cuanto a la selección de cuplés se refiere, o mejor dicho, a la banda sonora de la película (que no sólo contiene cuplés), se hizo con especial mimo y cuidado. Pensada como un homenaje a toda una época, hemos de tener en cuenta que en el año 1957 todavía vivían algunos de sus protagonistas y seguidores. De hecho, el cuplé estaba de moda, en gran parte debido al éxito de un programa radiofónico "Aquellos tiempos del cuplé" de Radio Madrid, donde Lilián de Celis interpretaba los temas que cuarenta o cincuenta años antes hicieran furor. El programa fue un éxito y demostró que el estilo no estaba muerto, ni tan siquiera olvidado, y que todavía tenía un gran "tirón" popular.
"El último cuplé" fue, por tanto, la consecuencia de todo un ambiente previo y propicio al renacer del género, con un público empachado de tonadilleras y bailaores, y un tanto hastiado de tanto folclore (pretendidamente) andaluz, el estilo imperante y omnipresente desde hacía ya casi treinta años. Antes de la llegada del rock y el pop, el renacimiento del cuplé constituyó un breve respiro estilístico, y ya se sabe que lo breve casi siempre es bueno.
En esta entrada sobre "El último cuplé" os quiero hablar de la parte meramente musical, incluyendo una reseña de cada uno de sus temas y ofreciendo en la medida de lo posible datos sobre sus autores, intérpretes originales y curiosidades varias. Espero que os guste y os sea de utilidad, tanto a los amantes del cuplé como a los que, sin serlo, consideran esta película como uno de los hitos del cine español.


Agradecimientos:
A las chicas del grupo de Facebook "Del cuplé a la revista", Mar Buelga Casas y Maribel Torres Roldán, por sus aportaciones a mis dudas.

Aclaración previa:
Me tenéis que disculpar.
Sí, ya lo sé, la música es para escucharla. De todos estos temas encontraréis versiones u originales en la red (especialmente en YouTube), pero no puedo incluirlos todos por razones de derechos y de lentitud en la carga. Más por lo primero que por lo último.
De todos modos este blog es teórico y poco práctico, como ya habréis comprobado...


Los temas del último cuplé

"Rumba"
Autores: Joaquín "Quinito" Valverde y Álvaro Retana

En la primera escena musical de la película nos encontramos en el escenario del emblemático Molino de Barcelona, en el momento actual (aproximadamente a mediados de los años 50 del siglo pasado). Sobre el exiguo escenario, una sugestiva vedette pelirroja canta la "Rumba", coreada por un grupo de exuberantes señoritas.
La espectacular vedette Carmen González interpreta esta rumba,
acompañada por ocho coristas no menos espectaculares
También conocida como la "Rumba de Chelito", por ser escrita para ella por sus autores, tiene un aire de rumbita cubana suavemente saltarina, hecha para el lucimiento de su intérprete original. La Bella Chelito, Ideal Chelito o Chelito a secas, aunque cubana de nacimiento, fue una de las más famosas cupletistas españolas de la época dorada del cuplé. Especializada precisamente en rumbas y otros ritmos caribeños, con voz limitada pero un físico impactante, fue la reina de los escenarios de variedades durante muchos años.
En la película poco tienen que ver vedette, coristas y escenografía con los tiempos de Chelito. Ésta raramente actuaba con tanto acompañamiento y frecuentemente lo hacía sola, excepto en los espectáculos en los que hizo pareja con otra cupletista, Preciosilla.
Mención aparte se merece el teatro, el magnífico y ya desaparecido Molino de Barcelona, uno de los últimos reductos de las variedades en España. Su escenario, su fachada, su público y, en general, su estilo, le convertían en el teatro más genuino y con mayores similitudes con los legendarios locales del cuplé de antaño.
En definitiva, una digna adaptación de este tema clásico del cuplé a la más auténtica revista musical de los años cincuenta.

"Sus pícaros ojos"
 Autores: Eduardo Montesinos, Vicente Quirós y Francisco Alonso

Nos encontramos ante uno de los temas más recordados de "El último cuplé". Magnífico ejemplo de cuplé dramático, fue escrito para la injustamente olvidada Mercedes Serós. Ésta lo estrenó y lo grabó en 1919, con su personal estilo, elegante y natural. Sin embargo fue su gran rival, Raquel Meller, la que se llevó el mérito de la creación de este cuplé. También la Meller lo cantó admirablemente, con su característica interpretación melodramática, estudiada hasta el último detalle.
Una soberbia Sara Montiel (la cupletista María Luján) interpreta este tema
con un estilo que, oscilando entre el hastío y el desgarro, resulta impactante
Se trata de uno de los mejores cuplés de la película, gracias a su admirable mezcla de música y letra. La interpretación en tono bajo, arrastrada y algo chulesca de Sara Montiel no le va a la zaga a las de Serós y Meller. Una versión magnífica e inolvidable, siempre y cuando podamos obviar que, en el momento de esta actuación, María Luján (el papel que interpreta Sara Montiel) es una estrella en decadencia que debe rondar... los sesenta años. 
Como curiosidad, que nada tiene que ver con el cuplé aunque sí con la escena, el ridículo trasiego que se trajo la censura con el escote de la Montiel: en el camerino tapado con púdico velito, en escena desvelado y convenientemente levantado.

"Marineritos" de la zarzuela "Los sobrinos del Capitán Grant"
 Autores: Miguel Ramos Carrión y Manuel Fernández Caballero

Aunque así aparezca en los títulos de crédito, más que un coro de marineritos, este tema es la "Barcarola" de la famosa zarzuela "Los sobrinos del capitán Grant". A estas alturas de la película la protagonista, María Luján, es todavía una corista desconocida que actúa como tantas otras en el coro del teatro de la Zarzuela de Madrid. Esta escena corresponde a un ensayo con prueba de vestuario sólo para las chicas, de ahí probablemente el chocante atuendo de calle de los caballeros.
El tema es una dulce habanera, una "barcarola" en lenguaje operístico y más internacional. Su melodía evoca el vaivén de las olas de un mar tranquilo y en calma.
Este coro fue concebido en la película a mayor gloria de la protagonista:
ni una sola de las coristas podría hacerle sombra, ni de lejos, a la Montiel
"Los sobrinos del Capitán Grant" se ha convertido, desde su estreno en 1877, en una de las zarzuelas con más reposiciones y versiones de cuantas hayan sido. Simpática y entretenida, esta gran creación del maestro Fernández Caballero se estrenó en su momento con gran derroche de medios, como si de un musical de Broadway se tratara. Libremente inspirada en la obra de Verne "Los hijos del Capitán Grant", es una historia de aventuras y viajes para todos los públicos, que ha superado el paso del tiempo con una gran dignidad.


"Romanza de Angelita" de la zarzuela "Chateau Margaux"
 Autores: José Jackson Veyán y Manuel Fernández Caballero

Estrenada el 5 de octubre de 1887, este clásico de la zarzuela contiene una romanza, con aire de vals, que se ha hecho merecidamente famosa, y que sirve como pretexto para una brevísima pero encantadora escena de la película. Para mí, esta evocación de la figura de las primeras cupletistas y su despreocupado e interesado comportamiento, resulta tan delicioso como acertado.
El admirador acaudalado (Erasmo Pascual) cortejando a la cupletista
Gloria Palacios (Consuelo de Nieva) mientras beben champagne Veuve de Clicquot
Mientras las chicas del coro ensayan la "Barcarola", tras el escenario del teatro tiene lugar un encuentro galante entre la célebre cupletista Gloria Palacios y un vetusto admirador. En un improvisado foyer (bastante improbable teniendo en cuenta que se trata del "serio" teatro de La Zarzuela) y ante una champanera con champagne francés, la cupletista inicia las primeras notas de la romanza, adaptándola a sus circunstancias, y así, mientras en el original Angelita canta


No sé que siento aquí,
que el alma se incendió.
No hay vino para mi
como el Chateau Margaux,

la Palacios, coqueta y risueña, nos deja claro que

No hay vino para mi,
como el champagne... Clicquot.

La escena termina, como es natural, con un espléndido anillo de diamantes que premia tan delicada interpretación.


"Con una falda de percal planchá..." de la zarzuela "Cuadros disolventes"
 Autores: Guillermo Perrín, Miguel de Palacios y Manuel Nieto

Este chotis es el tema más recordado del "Apropósito cómico-lírico-fantástico inverosímil en un acto" llamado "Cuadros disolventes", obra de género chico estrenada el 3 de junio de 1896. Como tantas otras obras del género, se compuso y estrenó sin demasiadas pretensiones pero, sorprendentemente, se convirtió en un éxito antológico de público y crítica. De todos sus temas, muy populares en su momento, sólo este chotis ha perdurado. Convertido en un clásico e interpretado durante más de un siglo por diferentes artistas, su letra, castiza y algo pícara, es la excusa perfecta para marcarse un baile de lo más agarrao y postinero.
El dúo Sefi Villeta marcándose este espléndido chotis, rodeado por los muy
castizos músicos y atentamente observados por los no menos castizos miembros del jurado 

En la escena una pareja de aficionados ejecuta este número, cantado y bailado, con ocasión del concurso de bellezas que tiene lugar en un baile popular, por cierto, de impecable atrezzo y ambientación. El concurso es ganado, como no podía ser de otra manera, por la guapísima María Luján (Sara Montiel), causando los celos de su mortificado novio (interpretado por José Moreno).

"Tápame, tápame"
 Autores: Francisco y Ricardo Yust

Cuplé archiconocido, estrenado por La Goya hacia 1911-1912, es sin duda uno de los más recordados y reconocibles de todos los cuplés de la película. Su letra de doble sentido, digna heredera de la más pura sicalípsis, tiene un estribillo pegadizo y se complementa a la perfección con una música juguetona, muy indicada para acompañar los sugestivos contoneos de la cupletista.
Para un estudioso o simple aficionado al cuplé, esta escena es una de las mejores de la película. Se desarrolla en un teatrillo de variedades y en él podemos ver alguna de las características de un escenario de la época, bastante bien representadas: el fondo pintado, probablemente el decorado portátil y personalizado de la artista, como indica el emblema con su nombre, "Bella Charito"; el traje, uniforme típico de cupletista, con sus lentejuelas, plumas y estudiadas aberturas; el publico, mayoritariamente masculino, bullicioso y exigente; y el empresario abrumado, que tiene que elegir entre lo que el respetable pide y lo que la autoridad competente le permite.
Incapaz de elegir un sólo fotograma, aquí os dejo dos, que os harán comprender mis preferencias por esta escena.
La Bella Charito (interpretada por Manolita Guerrero) con uniforme de cupletista,
ganándose al personal a base de guiños, coquetos mohínes y contoneos
Multa segura: Charito muestra (¡oh, escándalo!) sus piernas, enfundadas
en medias negras de seda, hasta más arriba de la altura de las ligas
Después de esto, María Luján llega a la conclusión de que no quiere parecerse, ni en pintura, a la Bella Charito.


(Fin de la primera parte.
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14 comentarios:

  1. Ernesto Fernández (Wiesbaden, Alemania)16 de agosto de 2012, 23:22

    Hola, nostálgica,
    Emociona un poco el ver a alguien como tú tan enamorada de la belleza y tan dedicada a un estilo artístico ya ido y casi muerto. Y digo casi porque no creo que llegue a desaparecer nunca del todo. Seguro que cambiarán radicalmente sus formas de presentación, pero la picardía, la sensualidad y la alegría de vida que en sí encierra, eso, perdurará siempre.
    Cuando vi "El último cuplé", allá por los años cincuenta -años de mucha represión-, recuerdo que tanto yo como mis amigos estábamos que rabiábamos por liarnos con alguna hembra, soslayando cualquier forma de elitismo estético o ideológico. Nada, nada; carnuza a barullo, ese era el tenor del momento, cuanta más mejor. De ahí el impacto que nos produjo Sara Montiel -todo un monumento de sensualidad-cuando cantaba eso tan sofisticado de "Fumando espero al hombre que más quiero..."; estaba fenómena y además cantaba muy bien. Para mí era una mujer seductora.
    Un saludo muy cordial

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  2. Efectivamente, en su época (y en esta) el mayor reclamo de "El último cuplé" fue Sara Montiel, un bellezón emblemático del gusto de los años 50 (curvilínea, sensualmente dulce), una sabia mezcla de la exuberancia manchega y el lustre adquirido durante sus años en Hollywood. Poco tenía que ver su voz de registro bajo con la de las cupletistas de antaño, pero precisamente esa voz inconfundible le dio nueva vida a aquellos cuplés casi muertos. ¡Y pensar que estuvieron a punto de doblarla con la voz de Lilián de Celis!

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  3. Hola, Tengo un regalo para ti en mi blog http://enateneo.blogspot.com.es/
    Saludos ¡
    Marga

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    1. Gracias, Marga.Te hago un comentario en la entrada del regalo.

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  4. Maravilloso este recuento de "El último cuplé". No me perderé ni un capítulo. Sara Montiel, aparte de un bellezón, tuvo voz y estilo muy personal. Ella le quitó al cuplé el polvo acumulado por los años. Verla y escucharla cantar "Sus pícaros ojos" con ese tono entre hastiado y apache fue una experiencia impactante para los de mi generación. En general las versiones que hizo de todos esos cuplés son en mi opinión definitivas. Su sugerencia de lo patético en "Nena" es genial.

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    1. Gracias por tu comentario. Estoy preparando la siguiente entrada sobre "El último cuplé", y no puedo estar más de acuerdo contigo, RareMark. Las sugerentes versiones de la Montiel le hubieran costado, en la época del cuplé, cárcel y reprobación pública. Es única y genial, digan lo que digan los puristas.

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  5. Hola, me fascina el blog. Aprovecho para invitarles a visitar la web que he hecho de Raquel Meller. En los enlaces incluí vuestro blog. Espero os guste.

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    1. Gracias por leerme. Y gracias por invitarme a tu web sobre Raquel Meller. Espero verte por aquí ya que, claramente, nos interesan los mismos temas. A tu web que me voy...

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  6. Estupendo el minucioso e interesante examen de las canciones de El último cuplé. Es inolvidable esa película de Orduña y no me canso de verla porque siempre descubro detalles fascinantes. La ambientación, los diálogos, los personajes, la banda sonora, todo muy bien logrado. Naturalmente la clave es Sara Montiel y su maravilllosa intepretación de los cuplés. Creo que gracias a ella continúan viviendo Fornarina, Raquel, Chelito y las demás leyendas del género.

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    1. Ahora Sara está con todas ellas, formando un maravilloso e inverosímil elenco, cada una en su estilo. Me gusta imaginarlas juntas, hablando de sus cosas, luciendo joyas y presumiendo de admiradores. Un cielo de lo más divertido.

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  7. ¿continuarás con el resto de la película pronto?
    lo haces estupendo.

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    1. Sí, esa es la idea. He tenido problemas de tipo técnico o no sé si tecnológico: cambié de equipo y de aplicaciones, así que hasta que no lo resuelva las entradas de "El último cuplé" van a ir muy lentas, pero seguirán. Gracias por seguirme a mi.

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  8. Querida nostálgica, sabes que admiro tu labor por recuperar aquellas divas y su tiempo, pero en esta ocasión no estoy de acuerdo sobre lo que opinas de Juan de Orduña. No creo que haya habido otro director que nos haya dejado películas de este estilo tan bien realizadas, igualmente la serie de zarzuelas que dirigió para televisión española. En el último cuplé, tuvo el acierto de elegir a Sara Montiel y, a pesar de contar con muy pocos medios, le salió una película redonda. Su obra fue muy extensa y en ella podemos encontrar títulos muy válidos
    Zarzuelas: El caserío (1972) El huésped del sevillano (1970) Bohemios (1969) La canción del olvido (1969) La Revoltosa (1969) Maruxa (1968)
    Películas: Nobleza baturra (1965) Teresa de Jesús (1961) La tirana (1958) Música de ayer (1958)
    El último cuplé (1957) El Padre Pitillo (1955) Cañas y barro (1954) Alba de América (1951)
    La leona de Castilla (1951) Agustina de Aragón (1950) Pequeñeces (1950)... Mi madre, lo adoraba no sólo como excelente director "Nadie como Orduña para cuidar el detalle, la puesta en escena..." si no como persona, "Era un gran señor".

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    1. Estoy de acuerdo contigo en parte, y me reconozco una "fan total" de las zarzuelas que realizó para TVE. También es cierto que "El último cuplé" es, a su manera, una obra maestra dentro del género musical español. Aún así, cinéfila como soy, opino que el estilo de Orduña no fue tan personal ni tan "redondo" como el de otros directores españoles o extranjeros de su época. También es cierto que tuvo la mala suerte de ejercer en una época en que la escasez de medios y la censura no se lo ponían fácil a ningún director. Sus películas históricas estaban muy influenciadas ideológicamente y eso les restó la objetividad que a mi me gusta. Lo que sí es cierto es que no tuve la suerte de conocerle y ahí sí que no puedo opinar. Si era un gran señor, todo puede ser obviado. Gracias por leerme, Olga, siempre encantada de hablar contigo.

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