La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época

La Fornarina y otras cupletistas que marcaron una época: mujeres ayer admiradas, hoy olvidadas

jueves, 4 de diciembre de 2014

LAS OTRAS: Rosita Fortuny

Rosita Fortuny, cupletista olvidada, en su época de máximo esplendor
Este blog me ha dado mucho. Mucho más de lo que yo haya podido poner en él.
Ni el tiempo ni el esfuerzo (a veces, incluso el dinero) que en él haya empleado son, ni de lejos, mayores que las satisfacciones que me ha proporcionado. La mejor de todas, ser leída y seguida por personas aficionadas al cuplé o que gracias a este blog lo han descubierto. No es menor la satisfacción personal de ver recompensada cada investigación con descubrimientos asombrosos sobre las vidas de aquellas mujeres o sobre la época que les tocó vivir.
Pero sin duda lo más emocionante ha sido el poder tener algún tipo de contacto con las personas, vivas y reales, que tienen o han tenido algún tipo de relación con esas "otras del cuplé" a las que me dedico desde hace cuatro años.
La mayoría de las veces son familiares que me aportan algún dato biográfico o requieren información sobre una olvidada antepasada. En este sentido me he encontrado de todo: desde orgullosos nietos a pudorosas sobrinas nietas, pasando por "investigadores" familiares que sospechan que alguna vez hubo una tía abuela o una bisabuela que fue una descocada cupletista y de la que apenas se hablaba en casa por vergüenza o simple desinterés.
Pocas veces tienen algo que aportar ya que el inclemente tiempo ha hecho de las suyas. Apenas les queda alguna foto, alguna carta, alguna joya, la mayoría de las veces simplemente veladas referencias y rumores. Hay terribles olvidos, aquellos impuestos por una supuesta deshonra familiar -descender de un hijo natural de cupletista, por ejemplo.
Sin duda todos tenemos en nuestras familias algún "esqueleto en el armario". Pero es triste ver cómo esas mujeres del cuplé, trabajadoras, generosas y de abundantes atributos, han devenido en esqueletos familiares.
Descocada e inconsciente cupletista, feliz de la vida
ignorando que su familia se avergonzará de ella en el futuro
Y por todo lo expuesto, si alguien me pide que investigue a su antepasada cupletera y me autoriza a contar lo que de ella pueda saber, estoy dispuesta y disponible a hacer todo lo que esté en mi mano. Y esta entrada es un ejemplo de ello.
Hace unos meses me escribió uno de estos familiares, una mujer, de la que por supuesto no daré el nombre ni ningún dato más (su privacidad es sagrada para mi), que me solicitaba información sobre Rosita Fortuny, cupletista en activo hace cien años. La historia era triste, bonita, entrañable y, desgraciadamente, muy corta. Yo no había oído hablar de esta artista y, sin embargo, ahí estaba. Para mi sorpresa se fue dibujando la figura de esta mujer, destacándose cada vez más nítidamente de entre las brumas del tiempo.
Y a continuación os dejo lo que he conseguido descubrir. Hay más dudas que certezas: he hecho lo que he podido, no mucho pero con mucho cariño, el que siempre pongo en este blog.
Sobre todo debo dar las gracias a la persona que se interesó por Rosita y tanto me ha aportado sobre ella. Posee en la actualidad lo poco que de la Fortuny ha quedado, casi por azar pero sin duda con el mayor de los merecimientos.

Rosita Fortuny, cupletista

Fue Rosita, siento decirlo, una figura secundaria y oscura en el mundo del cuplé. No todas las cupletistas fueron famosas y se hicieron ricas. Muchas tuvieron carreras cortas y llenas de sinsabores. Algunas se liberaron de la esclavitud de la escena gracias a la del matrimonio (si éste salía bien, que no siempre era así) o a generosos y sucesivos admiradores (éstos solían dar excelentes resultados).
En cambio otras chicas del cuplé tuvieron vidas privadas trágicas que, en algunas ocasiones, fueron además excesivamente cortas. Este último es el caso de Rosita Fortuny. Murió joven, después de una carrera exigua que se significó más fuera de nuestras fronteras que aquí. Conoció algo de la fama, algo de la fortuna y, sin duda, algo del amor. Pero no parece que nada de esto le saliera demasiado bien.

Rosita, muy seria y elegante, posando con sus mejores
galas en esta preciosa postal de la época
Aragonesa, probablemente originaria de algún pueblo de Teruel, nació hacia finales de los años ochenta del siglo XIX. Conviene aquí recordar el gran número de cupletistas que dieron las tierras aragonesas, tales como Raquel Meller, la Preciosilla u Ofelia de Aragón, entre otras. Algo había en aquellas tierras por aquella época que le fue muy propicio al estilo del cuplé.
Su apellido artístico, Fortuny, era en realidad el de su padrastro. Su madre debió casarse en segundas nupcias y nada sé de su apellido auténtico. Pero de muchas cupletistas nunca se llegó a saber cual era éste o incluso su verdadero nombre, aunque en este caso me inclino a pesar que Rosita era una Rosa auténtica de nacimiento, o mejor dicho de partida de bautismo.
Fotografía antigua de la Plaza del Seminario de Teruel
(fuente: www.pasapues.es)
Como todas las chicas del cuplé empezó muy joven en los escenarios y así tenemos las primeras referencias de sus actuaciones alrededor de 1910. En Madrid actúa en el Salón Madrid,  muy conocido por los lectores de este blog y por los aficionados al cuplé ya que era un "distinguido antro" donde empezaron muchas artistas. Los cuplés de Rosita se consideraban como "intencionados", de tipo sicalíptico, y en este local la clientela no pedía mucho más ni esperaba mucho menos. De allí pasa al Royal Kursaal, bastante más fino en cuanto a parroquianos y donde compartirá cartel con la encantadora Tina Meller (hermana de Raquel Meller), la Tanguerita y  Criollita. Todas tan jóvenes que, en la actualidad, simplemente no tendrían edad legal para trabajar y al empresario del Kursaal le hubieran metido directamente en la cárcel por corruptor de menores. Las obritas representadas, puro género ínfimo, tenían nombres tan sugestivos como "Dos colegialas... modelo" y "Las hijas de Loth".
Bailarina más que cupletista, la Criollita tuvo una
carrera artística corta pero muy bien aprovechada
Es en el Kursaal donde, debido a su actitud y a su repertorio, apodan a Rosita como "La reina de la pulga". Antes de ella lo había sido Chelito, aún antes Pilar Cohen y, prácticamente en la prehistoria del cuplé, la primera de todas ellas: Augusta Bergés, la frescachona alemana que fue la primera en buscarse una quimérica pulga sobre el escenario, desprendiéndose lenta y oportunamente de gran parte de su atuendo. Atendiendo al número de la Bergés, podemos suponer qué era lo que la Fortuny hacía en escena para que le valiera el apodo de "reina de la pulga", quince años después de la alemana. Eso sí, hay que dejar muy claro que no se trataba de lo que ahora conocemos por un striptease, ya que la cupletista se quedaba en (abundante) ropa interior, compuesta por camisa, enaguas, pololos, medias, zapatos y tocado o sombrero. De todas maneras, por entonces era considerado como el más atrevido de los números.
En uniforme de cupletista y pose sugerente, casi de cancán,
Rosita nos enseña sus primorosos botines de lazada
Aunque el público de estos locales seguía en 1910 encandilado con los cuplés intencionados y las poses atrevidas de Rosita, parte de la prensa especializada no era igual de benevolente con ella. Con motivo de su debut en el Royal Kursaal, un tal Palanques, crítico del Heraldo Militar, nos describe así su actuación: "(Rosita Fortuny sería aplaudida) si no cantara esas tonterías con que se cree entusiasmar al público. Aunque por ello oiga aplausos, tenga en cuenta que éstos no son otorgados a la meritoria labor de la artista, sino a la sicalípsis de mal gusto que sus couplets encierran". Hay dos cosas a tener en cuenta: Palanques considera la actuación de Rosita como "meritoria" y su periódico, el ultraconservador Heraldo Militar, nunca fue precisamente un entusiasta defensor de los transgresores dislates del cuplé sicalíptico.
Postal francesa de Rosita, "españoleando" en pose muy flamenca
Pero Rosita, como tantas otras chicas de su promoción, es inaccesible al desaliento. Continúa trabajando y ganando sus buenas pesetitas por los escenarios de toda España, especialmente en Madrid, Valencia y Barcelona. Si bien es cierto que los locales donde actúa no son los mejores del género, también es verdad que tuvo el acierto de comenzar desde abajo, puliendo su estilo. En algún momento un cazatalentos de los que abundaban por los locales de variedades consideró que la Fortnuy era un valor digno a tener en cuenta. Por su estilo y aspecto, estas dos tarjetas postales francesas que aquí os ofrezco pertenecen a un tiempo en el que una jovencísima Rosita seguramente viajó a Francia, quien sabe si a París. Una cosa sí puedo aseguraros: nuestros queridos vecinos no contrataban a cualquiera ni hacían postales de cualquier artista (las había a cientos), así que podemos pensar que, o bien actuó allí o se le hicieron estas fotos como promoción para futuros contratos.
Bonito perfil de la cupletista, luciendo un soberbio mantón
que acompaña a la gallarda y coquetona pose
Y los contratos surgieron, pero no precisamente en París. Rosita realizó lo que se llamaba por entonces "una brillantísima tournée por América", triunfando especialmente en Cuba. El tiempo que allí pasa es difícil de precisar, pero podemos considerar que estuvo al menos dos años por tierras americanas y que estableció en La Habana su domicilio provisional, actuando principalmente en los teatros y salones de la capital cubana. Ha tenido suerte ya que es allí donde las artistas españolas ganan más dinero y más queridas se sienten. Los cubanos no sólo pagan bien, también son más fieles, cálidos y desinhibidos como público que los españoles.
 Interior del Café de La Habana en 1900
(fuente: el excelente blog cubamaterial.com)
Sea como fuere, Rosita regresa a España (siempre se vuelve) y aquí sigue actuando durante unos años haciendo el tour que todos los artistas de variedades realizaban: temporadas más largas en los teatros de las grandes capitales y giras por provincias, especialmente en verano o con ocasión de los festejos de las diferentes localidades. Se la considera una "cancionista graciosa y escultural" y sin duda ha sabido hacerse con su público. La crítica es benévola cuando no inexistente (lo cual podía ser muy buena señal) pero en 1913 y con ocasión de su debut en el Royal Concert de Barcelona, nos encontramos con el típico crítico feroz que no sólo arremete contra su arte ("no vale nada, nada, nada") sino que además nos pasma añadiendo: "y que conste  que respetamos la edad de esta señora, cuyos pies besamos para que no crean que nos burlamos de la ancianidad". Teniendo en cuenta que Rosita por esas fechas debe rondar los veinticinco años, el comentario parece no sólo inexacto sino además malevolente. Las cupletistas, incluso las de primera fila, tuvieron que sufrir este tipo de malévola observación sobre sus edades constantemente. Ese desventurado sino lo heredarían más tarde las tonadilleras y las folclóricas.
Rosita en pose de rumba cubana, con el atuendo
que popularizó la hispano-cubana Chelito
Con motivo de  los carnavales de 1914, la revista Mundo Artístico celebra una fiesta en el salón Iris Park de Barcelona. Hay baile, concurso de mantones y disfraces. Para la ocasión se forma un jurado totalmente orientado hacia el cuplé y las variedades: Raquel Meller, Bella Nacra, Lolita Ricarte, Bella Lolita, Tina Desmet, Helene Jordy y Rosita Fortuny. Son todas ellas mujeres guapas y vistosas, artistas de talento que en estos momentos actúan y triunfan en los escenarios barceloneses, primeras figuras de auténtica actualidad. Podemos así suponer que nuestra Rosita ha alcanzado la tan deseada fama y que, al menos durante este año de 1914, se codea con futuras divas como Raquel Meller.
Raquel Meller en 1913, con un aspecto que
nada tiene que ver con su posterior sofisticación
Eco Artístico, la más especializada y profesional de las revistas que se dedicaron a las variedades, publicó una estupenda semblanza de la Fortuny. Hace especial mención a su  tournée por América y a que ahora actúa en Barcelona, donde ha triunfado en el Edén Concert y el Royal Concert durante dos meses consecutivos. La definen como una linda canzonetista, en plena juventud y belleza, de arte exquisito, gracia asombrosa, dicción clara e insuperables dotes escénicas. Considerando el de canzonetista como el más difícil de los géneros, se trata sin duda de una artista de verdad, que sabe realzar las canciones buenas. En cuanto a las otras canciones, las mediocres e intencionadas, pierden su mal efecto ocultando Rosita, con su espíritu culto, sus durezas y escabrosidades. Informa además Eco Artístico que Rosita va a formar un dueto con otra artista (no dicen quién) para hacer un número de canciones y bailes ya que siempre está pensando en su público y no quiere dormirse en los laureles.
Esto último suena un poco a lo que en realidad fue: una velada despedida. El género sicalíptico, aquel en el que Rosita triunfó como "reina de la pulga", no es que se haya batido en retirada, es que ha sido totalmente abatido en el combate. Acercándose a los treinta años una cupletista debe ir pensando en retirarse o adaptarse a una nueva etapa. Si se ha hecho con un capital, como es el caso de Rosita gracias a sus giras americanas, es mejor dejar un buen recuerdo y vivir de los réditos. En todo esto pensaría y todo esto sopesó porque, a partir de 1915, su figura prácticamente desparece de los medios españoles.
Una enjoyada Rosita en pose reflexiva,  preguntándose
qué rumbo seguirá su carrera a partir de ahora
Muy probablemente emprendió otra gira por América, regresando a la Cuba donde tan bien le fueron las cosas unos años atrás. Pero no tardaría en regresar a España. Y a partir de aquí debo contaros todo lo que le sucedió tal y como me ha sido confiado, sin poder apenas aportar nada más.
En fecha desconocida, viviendo en Barcelona, es objeto de un robo que desvela y revela algún aspecto oculto de su vida. Al parecer le son sustraídas sus joyas por una chica que con ella vivía y que se fuga después de haber empeñado o vendido las joyas. Lo más curioso del caso es que el hecho no es denunciado y así se supo, o al menos así se rumoreó, que se trataba de su propia hija. Fruto de una relación secreta a edad muy temprana y conocida su existencia únicamente por los muy próximos, sólo podemos hacer conjeturas sobre lo que sucedió entre ellas. La historia es triste, cosas de aquellos tiempos, tan hipócritas.
Postal de Rosita en ropa de calle, algo bastante inusual
El final de Rosita os lo podéis imaginar, ya que algo os adelanté en la introducción de esta entrada. Muere muy joven, antes de cumplir los cuarenta años, de un derrame cerebral. Algunas de sus joyas que pudieron ser recuperadas tras el robo, desempeñándolas en el Monte de Piedad, Rosita se las deja en herencia a su madre junto con algún mantón de Manila y poco más.
Años después la madre, enferma y sola, es cuidada al final de su vida por una prima hermana. Al morir le deja a esta devota prima todas las cosas que conserva de su hija, la cupletista. Tan devota en el cuidado de su pariente como en las cosas de la religión, la buena mujer no gustaba hablar de su sobrina segunda ya que "se había ido por el camino equivocado". Sólo dejó de su semblanza de Rosita el rumor sobre la hija que tuvo de soltera y que había vuelto de Cuba "con un montón de joyas que a su madre no le cabían en el alda de la saya".
Años después, parte de estas joyas son vendidas para tratar a una hija suya de una grave enfermedad. Esta niña crece, hereda las joyas y, a su vez, se las deja a su hija: la persona gracias a la cual he sabido de la existencia y el destino de Rosita Fortuny, cupletista.
Una curiosa historia de mujeres que heredan de mujeres, no sólo joyas y mantones, también una historia que contar y de la que cuidar amorosamente a través de los años. Gracias a ellas, Rosita Fortuny, la cupletista, sigue aún viva en nuestra memoria.
Al fin y al cabo, "el arte es largo y la vida es corta".

Las joyas de una cupletista
A continuación os dejo un testimonio gráfico excepcional: las joyas de una cupletista.
En su mayoría conservadas tal y como fueron hace cien años, son la muestra de un estilo ya perdido pero, sobre todas las cosas, nos deja constancia de toda una carrera artística y de un modo de entender la vida ya perdido.
Para una chica de los tiempos del cuplé, sin seguridad social y sin planes de pensiones, las joyas se convertían en la mayor y más segura de las inversiones. Rosita Fortuny no fue la excepción a esta regla. Y aunque parte de estas joyas se vendieron en su momento para costear necesidades vitales de sus herederos, alguna ha llegado hasta nosotros.
No es usual, más bien se trata de un caso excepcional y reconozco que ha logrado emocionarme. Espero que a vosotros también os emocione o al menos os interese este testimonio del pasado.
Medallón de 1917 con las iniciales de Rosita Fortuny
Un impresionante anillo de estilo modernista
El anillo anterior, tal y como queda puesto
Broche modernista, con un rubí engastado
Otro broche con lo que parece ser un zafiro.
Los rosetones de estilo oriental (japoneses o chinos) formaban parte de la
hebilla de un cinturón, posteriormente convertidos en un broche y un colgante
Corazón de perlas que, en su interior, guardaba dos fotografías
Preciosos pendientes de oro con diseño floral
Detalle de la caja de los pendientes: "La flor de Cuba", joyería,
FEDERICO ESTRADE, Calle Platería Nº 10, Barcelona
Medallón con motivo de pájaro y rubí,
también se abre para llevar fotografías en su interior
Extraordinario anillo de oro con gran gema en talla baguette
Pendientes de oro y rubíes (personalmente, mis favoritos),
también llamados "pendientes de labradora de gala"
Impresionante rosario de oro y coral

domingo, 16 de noviembre de 2014

LAS OTRAS: Salud Ruiz (I)

Salud Ruiz, entre tímida y sugerente, posando para el fotógrafo Compañy en 1917
De entre las muchas olvidadas del cuplé, merece Salud Ruiz estar en uno de los primeros puestos para ser rescatada e incluso reivindicada. A estas alturas todos consideramos la película "El último cuplé" como el resurgimiento del género y el vehículo más efectivo en cuanto a la recuperación de canciones y artistas de la época. Pues bien, una de las figuras que sirvió de inspiración para la película fue la de Salud Ruiz, no tanto por su vida -bastante plana y convencional- como por sus canciones y, especialmente, por las múltiples grabaciones que dejó de ellas.
Sus versiones grabadas de temas como "Nena" o "Mi hombre" (la versión en español del célebre "Mon homme") fueron interpretadas por Sara Montiel casi fielmente para la película, siempre adaptadas a su ya famoso tono "bajo el piano".
Cuando en 1957 la Montiel estrena "El último cuplé" tiene la ocasión de conocer a alguna de las cupletistas todavía vivas y localizables cuarenta o cincuenta años después del apogeo del género. Entre ellas se encuentra Salud, una señora tan estupenda como respetable que seguramente tuvo mucho que contarle a la universal manchega.

Salud Ruiz, cupletista

Nace Salud Ruiz en 1895 en Linares, Jaén. Su numerosa familia era modesta pero los padres procuraron, dentro de sus escasos medios, darle una adecuada educación a todos sus hijos. Las cosas cambian cuando muere el padre siendo Salud aún muy niña y la situación de la viuda deviene en precaria. Salud entra a trabajar en un taller de modistas, como tantas otras chicas de orígenes humildes de su época. Allí, igualmente como tantas otras, entretiene el tedio de las innumerables horas de costura entonando coplillas y canciones populares. Así descubren todos que la niña tiene buen oído y no mala voz, teniendo además cierto temperamento artístico y afición al teatro.
El parque de Santa Margarita de Linares, a principios del siglo XX
Surge como de la nada un supuesto agente que le ofrece un contrato para actuar en un humilde café de Granada. En el taller sus compañeras le ayudan en la confección de un vestuario teatral que, de tan sencillo, era casi ridículo. Es todavía una niña, con apenas catorce años, y es engañada por el supuesto agente que le descuenta del sueldo una comisión abusiva. Aún así, Salud resiste y cobrando diez pesetas diarias consigue enviarle algo a su madre, ahorrar para adquirir un vestuario algo más digno y viajar a Madrid, donde vivía una hermana suya casada con un empleado del frontón Beti-Jai.
El mítico frontón Beti-Jai de Madrid, actualmente en lamentable estado de abandono
(os dejo un interesante enlace al respecto: http://frontonbetijaimadrid.org/)
Salud entró a trabajar en otro taller de costura madrileño pero con una creciente sensación en su interior: convencida de tener el talento necesario y habiendo aprendido algo del tema en su debut granadino, cada día está más decidida a emprender carrera en el mundo del artisteo, rama cuplé, cante flamenco o lo que le echen. Con su hermana acude muy a menudo al frontón y, cuando hay ocasión, canta de manera informal para los compañeros de trabajo de su cuñado. Un buen día aparece por allí un guapo mozo, jugador de pelota vasca, que casualmente es hijo del empresario de un salón de variedades, el Petit-Palais. Escucha a Salud y le gusta, artísticamente, se entiende. Le recomienda que dé clases de canto con el maetro Graziani (uno de los muchos que han abierto academia en la capital con el auge del género ínfimo) y le promete hablarle a su padre al respecto.
Salud en sus comienzos, muy jovencita, posa con un mantón
que parece darle cuatro vueltas a su  menudo cuerpo
El maestro Graziani ve algo en ella, aparte de la pobreza, y decide darle clases gratuitas. El detalle no es baladí, ya que Salud tenía verdaderamente una buena voz: extensa, diferente, en ocasiones casi gritona pero extraordinariamente modulada en los tonos más graves. Tiene ciertos dejes flamencos, debidos a su orígenes andaluces y además se adapta con facilidad a los cuplés más cosmopolitas.
Con las clases adquiere la técnica que necesitaba y el guapo pelotari cumple su promesa. A finales de 1911 debuta en el Petit-Palais interpretando la canción "Una aldeanita". Tiene dieciséis años y no pasa inadvertida, aunque su físico era más bien insignificante al lado de las exuberantes cupletistas que están de moda. Es bajita, muy blanca de piel, con ojos negros de mirada infantil y el pelo también negro, muy rizado. Con los años su figura se haría algo más rotunda pero nunca fue el físico su punto fuerte.
Del Petit-Palais, salón de categoría más bien tirando a pobre, pasa al Panorama, de vida tan efímera como el anterior y no mayores pretensiones. Pero así es como hay que empezar, desde abajo. Salud tiene la ventaja de su voz, y su ingenua a la vez que delicada presencia en escena le otorga otra ventaja inesperada, ya que su repertorio será desde el primer momento apto para todos los públicos. Ausentes los excesos picarescos de los cuplés de tipo sicalíptico, Salud será considerada siempre una cancionista "limpia" de polvo y paja...
En sus comienzos, cantando "La mujer del torero", en una
postal dedicada a su amiga la cupletista Carmen Flores
En 1912 es contratada por el Salón Madrid que, dentro del mundo de las variedades, era un antro con pretensiones. Sus sucesivos empresarios ofrecían en su programa carne de cupletista (el público de las sesiones de noche no hubiera aceptado otra cosa) y actuaciones más comedidas, intentando con ello -sin éxito alguno- dignificar su local y elevarlo así desde el fango del género ínfimo a las alturas de las variedades selectas. Salud pertenecía a este último tipo de estrella dignificante y en el Madrid estrena su primer éxito, "Desilusiones", cuplé blanco y sentimental con música del maestro Goncerlián y letra de de José Mª Gómez.
Salud en sus comienzos, en la pose elegante y simpática
que indicaba la orientación de su repertorio
Durante unos meses alternará el Madrid con el Petit-Palais, siendo cada vez más reconocida por el público madrileño. Vuelve a Granada, contratada por el Lux-Edén. Allí la crítica es entusiasta, y la califican como "complaciente con el público y estudiosa" augurándole un brillante porvenir. Cuando regresa a Madrid es contratada por el Teatro Madrileño (Atocha, 68), subiendo un peldaño en categoría y sueldo. Allí coincide con la imponente Julieta Raga, "La Raga", cancionista pretendidamente italiana de éxito internacional. Su voz plena y su físico esbelto no son los comunes en los escenarios españoles. Salud toma atenta nota de lo que ve. Adquiere nuevo vestuario y se hace adicta a los collares de perlas de varias vueltas, las redecillas, las bandeaux y las aigrettes.
Comparad esta imagen de La Raga con la anterior
de Salud: la influencia es más que evidente
Después de un breve paso por el Petit-Palais, compartiendo escenario con el cómico Luis Esteso y la cupletista Estrella de Andalucía, parte Salud para Lisboa en lo que será el primero de sus contratos internacionales. Durante una semana actúa en el teatro Fantástico de la capital portuguesa y después de celebrar su beneficio (actuación final en la que se celebraba un homenaje a la artista y se le hacían regalos de despedida, así como una parte de la recaudación) regresa a España con una cantidad de dinero en el bolso que no había visto junto en toda su vida. En Madrid le espera su madre, a la que ha traído desde Linares, señora que nunca ejerció de "madre de artista" pero siempre cuidó de ella a una prudente distancia.
Estrella de Andalucía y sus imposibles ojos verde-agua
Comienza el año 1913 actuando en el Madrileño (siempre fue Salud de contratos largos y muy fiel a determinados teatros) y a continuación se va a Bilbao, al Salón Vizcaya, donde tiene tal éxito que es prorrogada por dos días más. Cuando regresa a la capital su carrera artística da un vuelco definitivo al ser contratada por la empresa del Romea, el número uno de los teatros de variedades. Comparte cartel nada menos que con Pastora Imperio y Olympia D'Avigny. Y en el Romea pasará una larga temporada, con incursiones eventuales en el teatro de El Escorial, el Vital Aza de Málaga y el Cervantes de Jaén, su tierra.
El chocante exterior del Vital Aza de Málaga,
con su aspecto más de merendero que de teatro
Llega el verano y en lugar de hacer la gira costera de rigor, elige incomprensiblemente quedarse en Madrid pasando ese calor que sólo los madrileños conocemos en toda su inhumana dimensión. La razón no es otra que su contratación en el parque de recreos El Paraíso (Alcalá, 149), muy cerca del parque del Retiro. Conviene pararse en el programa diario que dicho parque ofrecía a los achicharrados foráneos: entre otras cosas se hace allí skating (patinaje), tiene cinematógrafo, banda militar, lawn-tennis (tenis sobre hierba), cable aéreo(?), trinquete americano(??), tiro al blanco, etc; además de las actuaciones de Luis Esteso y la Cibeles, de Ernesto Foliers imitando a la Goya y a Fornarina, y de la propia Salud Ruiz.
A finales de julio colabora en un festival benéfico en el mítico Parisiana junto a Amalia de Isaura, la Chelito, la bailarina María Esparza y otros artistas de primer orden. La empresa, responsable de las prestigiosas "Soirées Fémina" pide a la Dirección de los tranvías madrileños un servicio especial que llegue hasta la puerta del Parisiana, por entonces en las afueras de Madrid (aproximadamente donde ahora se encuentra el Faro de la Moncloa).
Exterior de Parisiana, entre 1906 y 1914
(fuente: www.viejo-madrid.es)
Siguiendo el "tour de la sauna" de este verano madrileño, Salud actúa en agosto en el Magic-Park (en el Paseo de Rosales) donde la estrella es una tal Diamara, bailarina americana que luce espléndidas toaletas de Paquin. No es Salud derrochadora en trajes y joyas precisamente, ya que tiene una familia a la que mantener (el sino de la cupletista) y no es mujer de gustos caros ni pretensiones inalcanzables. Aún así, en su número del 3 de septiembre de 1913, aparece en el periódico El Día de Madrid un curioso artículo. El periodista se encuentra en el teatro donde actúa Teresita Zazá (a la que, horror, no le gustan los toreros) cuando aparece por allí Salud Ruiz. Un hombre la interpela, guasón: "¿Cuándo te vas a casar conmigo?" a lo que ella contesta: "Para eso necesito que me des tres mil duros" y se va, más ancha que pancha, dejando al interfecto y al propio periodista en estado de perfecta perplejidad.
Teresa "Zazá" con la cara que se le quedó tras
escuchar los desplantes de su colega Salud Ruiz
Salud, suponemos que sin los tres mil duros de rigor ya que sigue soltera, actúa en noviembre de nuevo en el Fantástico de Lisboa. Es en Portugal (en general, fuera de España) donde las cupletistas españolas ganan de verdad dinero. Casi todas vuelven de allí con un capital a invertir en joyas o inmuebles. Salud no es la excepción aunque ya sabemos de su espíritu sobrio y ahorrador. Las navidades del 1913, el año de su despegue, las pasa en el Novedades de Valencia junto a la pizpireta Amalia Molina. En febrero de 1914 ya está en el Gran Salón Doré de Barcelona, donde tiene una gran éxito. Después toma un barco por primera vez en su vida (no se marea, aunque es de secano) y cumple con sus contratos en el Balear de Palma de Mallorca, a continuación en Soller para terminar la gira de nuevo en Palma, esta vez en el Lírico.
Salud en 1913, con dieciocho espléndidos años,
luciendo elegancia en el atuendo y la pose

El estallido de la Gran Guerra europea el 28 de julio de 1914 encuentra a Salud con un contrato para actuar en algún lugar de Europa que no especifica. Ni qué decir tiene que el contrato se rescinde y durante unos meses Salud descansa, acaso obligadamente, esperando nuevos contratos en países neutrales. Y más neutral que España, difícil, aunque no imposible. Cuando termina 1914 Salud se ha hecho una gira por el levante español sorprendiéndole la navidad en el salón La Paz de Castellón.
Portada de la revista argentina Caras y Caretas en 1914,
con su peculiar visión de la guerra europea y de los países
neutrales (el bandolero español no tiene desperdicio)
Después de un breve paso por el Petit-Palais de Bilbao (quién sabe si para verse con el mozo pelotari) vuelve Salud al Romea, a estas alturas como su segunda casa. Allí comparte cartel con la Argentinita y la cantante italo-española Fernanda Syller.
Fernanda Syller, en pose filosófica, preguntándose:
¿qué será esa pelusita que flota por el aire?
El año 1915 ha comenzado con muy buenos augurios laborales. Trabaja mucho en Valencia donde participa en una función en beneficio de los pobres del Hospital que se celebra en el teatro Principal. De ahí al Novedades y el Eslava valencianos, el Teatro-Circo de Albacete y otro salto hacia Bilbao, para trabajar en el salón Campos-Elíseos.Cuando regresa a Madrid en el mes de marzo lo hace para participar en una curiosa función de beneficio en el teatro de la Zarzuela. Hace poco se ha formado la Sociedad Unión Artística de Varietés, dado el auge que el género ha adquirido en las dos últimas décadas. Los asociados necesitan fondos y nada mejor que tirar de la cantera, así en el mencionado festival actúan, entre otros, la troupe acrobática Perezoff, los joteros Hermanos Gómez, los clowns Santos y Tottingen, el imitador Pepe Medina, la cantante de aires regionales Lola Mansilla y Salud Ruiz "cancionista muy aceptable". Sobre el director de orquesta se dice que "era muy bueno, espantando moscas" y en cuanto a la organización, simplemente lamentable. La asociación duró poco.
Los primeros integrantes de la Sociedad Unión Artistica de Varietés:
todos caballeros, y eso que en las variedades lo que mas había era mujeres
Pero no contenta con poner su granito de arena en esta causa, Salud participa en otra en el mes de abril, esta vez una función benéfica para socorro de los pobres del distrito de La Latina. En él actúa la bellísima Nieves Suárez (tendrá entrada en este blog en breve), el ilusionista Alejandro Maximino, Colombina y la pareja de baile Yepes y Rivas. De la decoración, a base de una extensa colección de majestuosos mantones de Manila, se encarga el afamado industrial D. Pedro Jiménez, prócer local.
En cuanto a su carrera personal, a Salud no pueden irle mejor las cosas. Actúa en el madrileño teatro Álvarez Quintero (San Bernardo,59) junto a primeras figuras y tiene allí (aunque lo ha estrenado en el Romea) un estruendoso éxito con uno de sus cuplés más conocidos además de ser uno de los más conocidos entre los cuplés, "La nieta de Carmen".
Salud, muy flamencona con su bata de cola, cantando "La nieta
de Carmen", uno de sus más celebrados números
"Si Carmen tuvo amores con Escamillo/yo estoy loca perdía por un chiquillo/mu pinturero, que si no mata toros, será torero", cantaba Salud como nieta de Carmen. Escrita por Eduardo Montesinos y Font de Anta, este cuplé aflamencado fue cantado por Pastora Imperio aunque no se sabe de fijo si fue estrenado por ella o por otra oscura cupletista anterior. La versión de todos conocida es muy posterior, la de Sara Montiel en "El último cuplé" (que aquí os dejo gracias José de la Proa y su canal en YouTube).


El caso es que esta canción es la primera de unas cuantas que Salud popularizó aunque no fuera ella la que las estrenara. Cualquier cuplé de mediano mérito pasaba de mano en mano, o mejor dicho, de garganta en garganta, con liberalidad y pocos remordimientos, y así donde hoy no funcionaba uno cantado por Fulanita, mañana se convertía en todo un éxito interpretado por Menganita. Misterios del cuplé.

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En el verano de 1915, convertida en toda una estrella, repite Salud en el tórrido Madrid contratada por la empresa del Buen Retiro para actuar en "el día de gran moda", en el que se suponía que las damas (y algún que otro caballero) así como las artistas lucían sus mejores galas. De ahí, repitiendo su periplo de 1914 pasa a Parisiana, pero innova este año gracias a su contrato en la Brasserie del hotel Palace ("tarde y noche, cinema y varietés") sitio fino donde los haya y en nada parecido a aquel Salón Madrid de sus comienzos. Precisamente una de las habituales del Palace, la gentil Fornarina que da nombre a este blog, muere en la madrugada del dieciocho de julio, en medio de la consternación de todos los que la conocían y admiraban.
Siempre es buen momento para hacerle un homenaje
a Consuelito, la simpar e infortunada Fornarina
No sabemos si Salud conocía a Consuelo, aunque no llegaron a coincidir en los escenarios y no parece que tuvieran mucha ocasión para tratarse. El caso es que, afectada o no por la muerte de su colega, Salud sigue trabajando incansable por los escenarios de toda España. Después de una verbena popular organizada en la Fuente de la Teja de Madrid (con precios asequibles para que las "levantiscas" clases bajas estén contentas a pesar de la canícula), Salud con buen criterio parte hacia el norte y actúa en el Pabellón Iris de Santander (donde también actuarán esta temporada Raquel Meller y la Argentinita) y el teatro Jovellanos de Oviedo.

El Teatro-Cine Jovellanos de Oviedo, hacia 1906.
(fuente: "La Nueva España", www.lne.es)
Trabajo no le falta a la heroína de esta historia. Las críticas recibidas han sido siempre buenas o al menos tibias en el peor de los casos. Pero está triunfando, codeándose con las grandes y cobrando cada vez más. Es cuestión de tiempo que surja en su vida la figura del crítico feroz, del calumniador extraoficial o del envidioso oficioso. Y este tiempo está a punto de cumplirse. Y su némesis está a punto de llegar en la figura de un viejo conocido de este blog: Manzanares Nausa.
Para más información sobre este sujeto podéis ver la entrada dedicada a Preciosilla en este enlace:

Del daño que Manzanares -experto en estas lides- le causó a la hasta ahora inmaculada Salud, de cuánto duró la campaña de desprestigio y de cómo reaccionó la cupletista, daré cumplida cuenta en la siguiente entrada. No os la perdáis.
Precisamente demandas y reclamaciones no le faltaron a nuestro
buen amigo, el más feroz de los críticos del cuplé

domingo, 26 de octubre de 2014

Intermedio: Mamá, quiero ser tiple

Nosotras no tenemos la culpa de esto, pídanle ustedes explicaciones
a nuestras madres que nos han "colocado" de coristas
Una de las figuras imprescindibles de aquellos tiempos del cuplé fue la de "madre acompañante de cupletista", que tantos inolvidables personajes y desopilantes momentos han dejado en la literatura y el cine de nuestro país. Aunque no siempre fueran las madres de la artista (véase la tía de "El último cuplé") como tales ejercían cuando era necesario. De firme e indómito carácter, llegaron a convertirse en el terror de empresarios, admiradores, periodistas y moscones varios.
Aunque sin formación previa (en muchas ocasiones prácticamente analfabetas) ejercían hábilmente de agentes de sus niñas: las presentaban ante los empresarios; las apuntaban en las clases de canto,baile o dicción; negociaban sus contratos; las acompañaban en sus viajes; velaban por su seguridad y por su virtud... esto último siempre que fuera posible (las niñas se "despistaban" que era un primor) y oportuno para sus intereses.
La célebre pelea entre madres (y tía) de las coristas en "El último cuplé".
La genial Matilde Muñoz Sampedro, en el centro, defendiendo a su sobrina María
Tenemos ejemplos como la madre empresaria de la Chelito, la siempre hambrienta madre de Nati la Bilbainita (su forma de comer causaba estupor entre sus contemporáneos) o la guapa madre de Preciosilla y Museta, señora famosa en su juventud por poseer los encantos que luego dejaría en genética herencia a sus dos hijas. Había de todo y así nos podíamos encontrar en los camerinos de los teatros con un amplio surtido donde escoger: entre la férreamente virtuosa hasta la oportunista sin escrúpulos, a la que casi podríamos calificar como alcahueta, pasando por la antigua artista venida a menos. Si bien podemos considerar que la mayoría de ellas cuidaron con amor y entrega de sus hijas o sobrinas, alguna hubo que le sacó a su retoño todo lo que pudo hasta el final de su carrera.
Preciosilla con su madre, la oronda señora de la izquierda,
luciéndose en carruaje abierto por las calles de Madrid
Se hizo cómicamente célebre la figura de la madre que, inaccesible al desaliento, se "emperraba" en que su hija fuera artista aunque la niña estuviera negada para el arte y totalmente desprovista de talento o belleza. Sus visitas a empresarios del mundo de las variedades, intentando vender un producto a todas luces inoperante, fueron motivo de burla en el mundillo artístico. Aunque a veces, todo hay que decirlo, la insistente progenitora conseguía su objetivo y colocaba a la niña, quién sabe cómo y ofreciendo a cambio quién sabe qué.
Sobre tan delicada circunstancia os dejo a continuación el poema "Quiero ser tiple" aparecido en la revista "Iris" en julio de 1899, firmado por Eusebio Sierra.

- Pasa...
        - ¿El señor director?
- Servidor.
        - Mi hija Matilde.
- Muy bella.
        - Muchas gracias por la flor.
          Pues yo vengo aquí con ella
          a pedirle a usted un favor.
- Tomen ustedes asiento.
        - Yo soy viuda.
- Lo lamento.
        - No; no lo lamente usted
          porque fui muy desgraciada
          de casada.
- Pues no lo lamentaré;
  ponga que no he dicho nada.
  Continúe usted, señora.
        - Ya sabe usted lo que cuesta
          ganarse la vida ahora,
          por lo cual le he dicho a ésta:
         ¿qué vas a ser? ¿planchadora?
          No, señor,
         ¿pues no sería un dolor,
          y hasta un cargo de conciencia
          que pasara la existencia
          metida en un obrador?
         ¿Qué va a ser?
        ¿Costurera? Pues lo mismo;
         ¡si rompiéndose el bautismo
          no ganan para comer!
         ¿Va a ser cigarrera? ¡Quiá!
          Es ocupación muy fea...
         ¿Pues que quiere usted que sea?
- A mi lo mismo me da.
        - Además, y esto es lo grave
          está tan bien educada
          que no sabe
          lo que se dice hacer nada.
          Por lo cual se me ha ocurrido
          que a nuestro estado precario
          sólo se ofrece un partido:
          ¡lucirla en el escenario!
- Muy bien, muy bien discurrido.
  ¿Quiere ser corista?
        - ¡Cómo! 
          Caballero, usted la ofende;
          ¿corista? Ni por asomo...
- Pues entonces, ¿qué pretende?
        - Ser tiple... ¡y de tomo y lomo!
- ¿Pero canta?
        - Sí, señor.
          ¡Si tiene una voz que espanta!
          Mírele usted la garganta,
          lo mismo que un ruiseñor.
         Es una voz argentina,
         ¿y extensa? una atrocidad:
         cuando canta en la cocina
         atruena a la vecindad.
- ¿Sabe música?
        - Eso no.
- ¿Tendrá oído?
        - De primera:
         ¡como que oye desde fuera
         lo que hablemos usted y yo!
- ¡Vaya! ¡Vaya!
 ¿Declama?
        - ¡Virgen María!
          Hizo una voz en Talía,
          un monólogo... ella sola...
          y la aplauden todavía.
          ¡Y qué formas!
                       - ¡Ay, mamá!
        - Tú te callas.
          Nada, usted se las verá
          cuando se ponga las mallas,
          que es claro, se las pondrá.
         Conque, ¡ea! por su interés
          tráigala usted a su teatro;
          lo que otra le haga por cuatro
         ésta se lo hará por tres.
- Bien; pues la tendré presente
  vuelva usted dentro de un mes
  o dentro de dos.
        - Corriente.
           Hasta la vista.
- A sus pies.
        - Despídete del señor.
La niña con humildad:
                       - Buenas tardes.
- Servidor.
        - ¡Y que no haiga novedad!

La niña mortificada por las pretensiones maternas,
imaginándose su futuro en mallas y cantando cual ruiseñor



viernes, 26 de septiembre de 2014

RECOMENDACIONES: "Vestidos para posar"


Una recomendación para todos, especialmente para los que vivís en la Comunidad Valenciana.
Del 25 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015, se celebra en el Centre del Carme de Valencia, la exposición: "Vestidos para posar. Retratos de Sorolla e indumentaria contemporánea".

Raquel Meller, según Sorolla (1918)
Como ya sabéis todos los aficionados al cuplé y su época, a Sorolla le interesaron de manera muy especial ciertas figuras del espectáculo y es famoso su retrato de la gran Raquel Meller (desconozco si figura en el catálogo de esta exposición). También supo plasmar con maestría la indumentaria de sus retratados, en línea con otros grandes como su contemporáneo John Singer Sargent.
Lady Agnew of Lochnaw, por Singer Sargent (1892)
La Institución Sorolla lleva años haciendo exposiciones y otro tipo de actividades alrededor de la figura de este gran pintor, todas ellas de gran rigor y exquisitez.
Si podéis ir, no os perdáis esta exposición. Incluso si no os interesan el cuplé ni la moda, Sorolla es un gran pintor cuya obra siempre merece la pena revisitar.
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