Este blog ha cumplido dos años
en octubre y, hasta ahora, no se me había ocurrido dedicarle una entrada
a las navidades de los tiempos del cuplé. Le agradezco la idea, deliciosamente
desarrollada en su blog, a mi amiga de "enAteneo" (http://enateneo.blogspot.com.es/).
A ella está especialmente dedicada esta entrada. Y a todos vosotros, mis
lectores.
Aquellas Navidades de 1912: de cuplés, reinas, pavos y cosas que nunca cambian
Hace exactamente 100 años nuestros antepasados, tanto
los ilustres como los ignorados, tanto los nobles como los plebeyos, celebraban
la navidad y el año nuevo ateniéndose a tradiciones que aún seguimos nosotros y
perdiendo otras que ya nunca volverían, exactamente igual que ahora...
Páginas
viernes, 14 de diciembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
LAS OTRAS: Antonia de Cachavera (II)
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| Antonia de Cachavera y otros miembros del elenco, en el escenario de "Las Bribonas", concretamente en la escena XX del Cuadro V |
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| Antonia, perfecta en su papel de Mademoiselle Margherite, luciendo deshabillé y coquetos lazos en el Cuadro III |
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| Cachavera, Pepe Alfonso y Elias Herrero en la escena II del Cuadro III, con Antonia en el deshabillé que luce en la foto anterior |
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| En el la escena VII del Cuadro I, Antonia junto a Rosita Viñas, Pepe Alfonso y Elías Herrero, en el número del baile inglés "Muy buenos días" |
Cuando Antonia sale escopetada de Sevilla, desaparece su serrano cuerpo pero queda allí la impresión de su elegante y bien vestida figura, con aquellos famosos trapitos franceses que le habían costado un españolísimo riñón. La empresa del Duque, tan tacaña como espabilada, decide copiar las toilettes y colocárselas a Amaparito Bori, la tiple que ha sustituido a Cachavera en su papel de Margherite en "Las Bribonas". La desvergüenza llega al extremo de incluir otro de los atuendos fusilados en la obra "La Brocha Gorda".
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| Amparito Bori en "La Brocha Gorda", postal que incluye la leyenda: "Trage(sic) que motivó el pleito con La Cachavera" |
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| La Bori, esta vez en "Las Bribonas", con idéntica leyenda explicativa pero diferente trage(y de nuevo, sic) |
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| Escena de "La república del amor", con las señoritas Sánchez Jiménez (Marioneta) y Manso (Soldadito) |
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| Antigua litografía del Teatro Duque de Sevilla, ya derribado, y que estaba situado en la plaza del mismo nombre |
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| "Os contaré un secreto: soy capaz de hacer cosas mucho mejores, pues talento no me falta...", parece decirnos Cachavera |
Pero el prestigio no es algo que dé de comer y a continuación Antonia regresa a Madrid, al Salón Madrid para ser más exactos (ese "antro de amoralidad" que tan bien funcionó durante el reinado de la sicalipsis), para actuar en programas de variedades figurando como "la verdadera creadora de la machicha", obviando así al inolvidable dúo de Las Argentinas, que fueron las auténticas creadoras. En el Madrid toma parte en un entremés titulado "Del baile al lecho", con la autoría reconocida -por increíble que parezca- de Huete Ordoñez en el libreto y el maestro Muñoz en la música. Quede como muestra del género esta breve descripción de lo que en escena acontecía: "...Cachavera ha hecho una auténtica creación en su picaresco papel de artista de varietés, y así cuando viene a su alcoba coquetona, del baile de disfraces, derrochando alegría y un tanto achampanada, como en los cuplés del "chupa-chupa" que corea el público mientras ella lanza bocanadas de humo, está inimitable". Todas las noches se agotan las localidades.
| Las tiples de "La diosa del placer" durante el proceso: obsérvese el sombrero de Cachavera, no lo había más grande y aparatoso |
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| Antonia, abajo a la derecha, y el resto de implicados en el proceso de "La Diosa del placer", tiples y autores mezclados, que no revueltos |
Una tiple enfurecida y un empresario acongojado o cómo aprender a no mentar un impuesto para desfacer un entuerto
La noche del 13 de junio de 1910, estando ya próximo a finalizar su contrato en el Madrid, Antonia tiene un sonado encontronazo con el representante de la empresa, el sufrido Sr. Hernández. Cierto es que tan sólo se conoce la versión del empresario, ya que éste se encargó de difundir un comunicado en prensa exponiendo su punto de vista como víctima de la "feroz" Cachavera. Y esta parcial versión de lo ocurrido, a falta de otra, es la siguiente: aquella aciaga noche, y por razones que se desconocen, Antonia decide unilateralmente alterar el programa e incluir en la función números no dispuestos por la empresa. Como era de esperar, el número es el que se forma tras el telón, con el público impaciente sentadito ya en sus butacas. El Sr. Hernández se niega a cambio alguno, Antonia amenaza con largarse y Hernández se ve obligado a recurrir a la autoridad competente que se encuentra en el local, pero ni empresario ni autoridad logran doblegar a la indómita cupletista. Ésta pide su finiquito, Hernández le dice que, bueno, pero que le tiene que descontar un cinco por ciento del impuesto de utilidades, ya que con Hacienda -entonces, como ahora- no se juega. Antonia monta en cólera "en forma incorrectísima, verdaderamente soez".
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| Cachavera o el azote de los empresarios, siempre según la versión de éstos últimos |
Conclusión: Hernández no tuvo nada que pagar, Cachavera pagó lo que debía y Hacienda, una vez más, se quedó con su parte sin que en ningún momento le fuera discutida. Entonces como ahora.
Quedándose en nada, o en muy poco, el enésimo choque de Cachavera con los empresarios de variedades, y aprovechando que ya ha comenzado la temporada estival, decide la tiple hacer una pequeña gira que le lleva al Cómico de Huelva y al Teatro de Verano de Melilla, entre otros. Por increíble que parezca regresa al Salón Madrid durante unos pocos días, formando parte de un espectáculo de variedades. No impone condiciones ni es figura de cartel, limitándose a ser una más del elenco, calladita y obediente como la que más. Después es contratada, muy ventajosamente, por el Teatro Lópe de Vega de Valladolid donde es premiada por su buena conducta con interesantes papeles en "La corte de Faraón" y la opereta "El conde de Luxemburgo" junto a su vieja conocida, Ascensión Méndez y el prestigioso Enrique Palacios. En este teatro, y como tiple, actuará durante una larga temporada.
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| Antonia escondía, tras su apariencia elegante y sosegada, una personalidad hecha para el pleito y la demanda |
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| Antonia, en un evidente estado "interesante" que ni la túnica de corte imperio podía ocultar |
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| Toresky era un transformista, un actor cómico que cambiaba de personaje para contar diferentes historias |
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| Los excéntricos ingleses The Pantos, bailarines y acróbatas, tuvieron un gran éxito con su número de variedades |
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| La cupletista italiana Circasiana Fini en la época en la que compartió escenario con Cachavera |
viernes, 9 de noviembre de 2012
LAS OTRAS: Antonia de Cachavera (I)
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| La Cachavera en su espléndida juventud, pícara y sugerente, fue llamada, no sin razón, "El diablo con faldas" |
Antonia de Cachavera, tiple, bailarina y cupletista
(Nota previa: una parte importante de la información biográfica que aparece a continuación, sobre la familia, amistades y fecha probable de nacimiento de Cachavera, se deben a la ayuda de un anónimo lector de este blog, que ha tenido acceso a la mejor de las fuentes: las notariales. Espero que me de su nombre, para poder hacerle un más personal agradecimiento por su valiosa contribución).
Pocas cosas se saben a ciencia cierta sobre Cachavera, y sobre aquellas que por más ciertas podamos tener se ciernen las sombras de incertidumbre que en su momento sembrara -al parecer, con éxito- la propia interesada. Antonia de Cachavera y Aguado nació en Madrid antes de 1883, fecha de la muerte de su madre, Micaela Aguado de la Sierra (hermana del célebre arquitecto Miguel Aguado de la Sierra). Antonia siempre se quitó, como mínimo, tres años cuando no seis o siete con respecto a la fecha real de su nacimiento. Lo que si es cierto es que pertenecía a una familia de cierto abolengo y recibió una educación todo lo exquisita que se podía esperar de su situación acomodada. Vivía la familia en la calle de la Ballesta número 13, por entonces todavía no perteneciente a lo que después se convertiría en el barrio más golfo de Madrid. El padre, Higinio de Cachavera y Pascual, aparece en diferentes informaciones ora como magistrado ora como ilustre arquitecto, siendo esto último lo más probable. En cuanto a la madre, doña Micaela, era hermana o prima hermana de Remedios de la Gándara y Aguado, marquesa de Casa Iglesia por su matrimonio con el marqués, Guillermo Rancés y Esteban. Un tío, no se sabe por parte de quién, fue obispo de Granada y una hermana de la cupletista se hizo monja en las Esclavas del Corazón de Jesús. La misma Antoñita recibió una esmerada educación, estudiando en las Ursulinas todo aquello que las niñas de buena familia debían saber en aquella época, no mucho, pero todo muy decente. Amigo de la familia fue el maestro Barbieri, que seguramente influyó en las tendencias artísticas de una jovencísima Antonia.
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| El futuro "diablo con faldas" estudió provechosamente en las Ursulinas, recibiendo consejos de virtud y recato |
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| Cachavera, con traje serio y elegante, tal y como correspondía a su educación y posición social |
Y así la señorita Cachavera, de buena familia y excelente educación, comienza a buscar trabajo en el mundillo teatral, y como todas las otras chicas (de familias más humildes y educación menos esmerada) encuentra su oportunidad en el floreciente mundo de las variedades, en su vertiente más sicalíptica. Tiene suerte y a finales de enero de 1907 ya está trabajando en el Price de Madrid, en un cartel en el que aparece Fornarina como figura principal, cantando el cuplé de "La llave" y su celebérrima machicha.
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| La deliciosa Fornarina en 1907 era ya una primera figura del cuplé en España, a punto de partir hacia París |
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| Pepita Sevilla compartió con Cachavera escenarios sicalípticos, escándalos varios y no pocos procesos judiciales |
http://consuelitoyotrasbellasdelcuple.blogspot.com.es/2011/01/intermedio-la-diosa-del-placer-i.html
http://consuelitoyotrasbellasdelcuple.blogspot.com.es/2011/01/la-diosa-del-placer-vista-desde-una.html
Después de la prohibición de "La diosa del placer", y como ideas no le faltaban ni a Cartolano ni a los otros empresarios de variedades, a continuación se anuncia en el Price un concurso de machichas, cuyo primer premio consiste en 1.000 pesetas, un dineral para la época. El público debe apostar por su pareja favorita, entre ellas las formadas por Pepita Sevilla con Elvira Lafón y Cachavera con Rosario Tordesillas. Las parejas cambian, según la noche y la disponibilidad de tiples. El concurso es tan sólo un reclamo para el público masculino, ya que el baile de la machicha es considerado, junto con el garrotín, el más atrevido de la temporada. Los orígenes del baile son oscuros: argentino o brasileño, con toques caribeños y un cierto atrevimiento parisino, una mezcla de muchas cosas con atuendos de fantasía inspirados en el Caribe o en cualquier lugar del sur de América o de España. En fin, una excusa tan buena como otra cualquiera para bailar sicalípticamente...
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| Antonia Cachavera y Marina Navarro bailando la machicha |
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| Pepita Sevilla y Elvira Lafón y su versión del mismo baile |
El escándalo de la machicha del Price o cómo un empresario nunca aprende y una tiple no escarmienta
El 24 de febrero de 1907 actúan en el Price, como cada noche, Antonia de Cachavera y Pepita Sevilla bajo la dirección de Cartolano. Recientemente imputados por "La diosa del placer" y apercibidos por la autoridad competente, se han visto obligados tanto el empresario como las artistas a bajar el tono de los números más atrevidos. En uno de ellos, correspondiente a "La Arabia feliz", las chicas bailan una machicha (o matchicha), "baile de color harto subido" que recientemente han puesto de moda en España la pareja de baile Las Argentinas, en el teatro Eslava.
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| Las Argentinas, la italiana Olimpia D'Avigny y la bonaerense María Cores, ejecutando su atrevida matchicha |
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| La Cachavera en pose clásica, ocultándose tras una columna, temerosa de ser detenida por su excesiva alegría |
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| ¡Ah, la tila! ¡Cuánto bien hizo en los tiempos del cuplé! |
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| Y el árnica, sin duda, el árnica también... |
Después de tanto escándalo y tanto juzgado, el Price decide reabrir a mediados de marzo de 1907, inaugurando su tercera temporada con nueva compañía, más acorde con la moral y las buenas costumbres. Dirigida por el Sr. Armengod, famoso por sus comedimientos escénicos, se estrena "El soldado de San Marcial", obrita casta, pura y de entretenimiento familiar. Resulta un fracaso. Todo el mundo echa de menos la machicha de Cachavera. Mientras tanto ésta asiste, junto a sus compañeras y además amigas, la Méndez y la Rosales, al estreno en el Cómico de una obra pretendidamente sicalíptica, "El Paraíso de Mahoma". Asisten desde un palco, atónitas, a la representación. Cuchichean, se hacen cruces, se entristecen. Al salir hablan con los críticos teatrales y éstos, contritos, escriben en sus rotativos al día siguiente: "La sicalipsis ha muerto". Tanto decreto, tanto estricto gobernador, tanto teniente que tira de sable han conseguido, al fin, convertir el género ínfimo en una cosa mediocre e insípida. Pero no tienen razón en una cosa: la sicalipsis no ha muerto, sigue vivita y coleando dentro del cuerpo retrechero de Cachavera y otras como ella. Ya se encargarán de resucitar el género en muy poco tiempo. Mientra tanto, Cachavera consigue un contrato en Barcelona, ciudad con un gobernador algo más tolerante hacia el género ínfimo. La tiple se encuentra lejos de Madrid cuando sucede allí algo que le afecta profundamente, de una forma personal: un hermano suyo es detenido, junto a un compinche, acusado de haber estafado un mantón de Manila tasado en 1.500 pesetas al dueño de una casa de préstamos de la calle Amor de Dios. Desgraciadamente se trata de la primera de unas cuantas tropelías que, a lo largo de los años, irá cometiendo el extraviado hermano de la cupletista.
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| Cachavera, ajustándose o desajustándose el mantón (no se sabe) mientras piensa en cómo resucitar la sicalípsis |
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| Cachavera, elegante, dulce y discreta, apta para el público "del bello sexo" que no podía ir al music-hall |
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| Antonia de Cachavera podía ser la más elegante y delicada entre todas las tiples... |
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| ... o la más descocada de las cupletistas de su época |
Por lo demás, el año 1908 resultará tan triunfante como agotador. Es contratada por la sociedad Lageded para el baile de máscaras que celebrará en el Lírico, junto a otras estrellas de las variedades como Julia Esmeralda, las Hermanas Celis, la Bella Oriental, Candelaria Medina, Amalia Molina y Las Pilarcillas. Como estrella indiscutible se presenta a la bailarina Paz Calzado (recién llegada de París) que interpretará junto a un grupo de ocho chicas más un descocado y desenfrenado can-can. En cuanto a Cachavera, bailará con su compañera Palmira su no menos descocada -aunque no tan desenfrenada- machicha. Su triunfo es tan apoteósico que es contratada a continuación por otra sociedad, la Bagatela, para actuar en el baile que celebrará en la Zarzuela. Allí lucirá su famoso traje de tul negro, sobre mallas ceñidas de seda marfil, que será uno de los hitos de su carrera.
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| El traje del baile de Bagatela es uno de los más impactantes de la historia del género ínfimo español |
Como "Las bribonas" se merecen, por muchos motivos, una larga explicación, déjolas junto a una espléndida Cachavera para la siguiente entrada sobre su vida y obra. No os lo perdáis, no tiene desperdicio.
martes, 23 de octubre de 2012
Una recomendación
En esta entrada voy a hacer algo muy diferente a lo de siempre: os voy a recomendar un libro, "El patio dormido", escrito por Mª José Galván, novelista de talento, lectora de este blog y maravillosa persona.
Es una novela diferente, en el mejor sentido del término. Diferente porque su trama y sus personajes son reconocibles, resultando tan cercanos y auténticos que la lectura de esta novela se convierte en una inmersión en la realidad. Diferente porque está escrita con el corazón, sin concesiones a las superventas. Diferente porque "engancha" sin recursos tramposos, sin indulgencias. Y diferente porque, sin tener la bendición de los medios ni pertenecer a una editorial con grandes posibilidades para la distribución, se está haciendo un honroso hueco entre los lectores gracias al "boca a boca".
No soy crítica literaria, sólo puedo deciros que a mi me hizo reír y me hizo llorar, me hizo sentir una parte más de la historia, uno más de sus personajes y me hizo pasar inolvidables momentos zambullida en su lectura.
Este es el enlace en el que podéis encontrar información sobre esta novela:
http://www.edicionesevohe.com/index.php?main_page=product_info&cPath=5&products_id=73
Espero que os guste tanto como a mi.
sábado, 4 de agosto de 2012
Intermedio: "El último cuplé" a través de sus canciones (I)
En la historia del cine español existen varios hitos, no muchos, que han marcado un punto álgido en lo que a estilo, recaudación o influencias se refiere. Podríamos hablar mucho sobre qué películas, directores o actores han sido los más importantes, pero este no es un blog dedicado al cine: es un blog dedicado al cuplé. Por ello, y como no podía ser menos, he elegido "El último cuplé" como la referencia, sonora y visual, de toda una época... o acaso dos.
"El último cuplé" se estrena en 1957 en una España que salía poco a poco de la posguerra, con una atroz censura (no sólo cinematográfica) y una tremenda desmemoria, provocada en gran parte por el "barrido" que de la historia reciente hicieron los vencedores de la guerra civil. Sin embargo su éxito no fue casual, ni lo fue la elección de su ambientación histórica, ni tan inesperados fueron sus resultados en taquilla.
"El último cuplé" nació con intenciones de superproducción a la española, con una protagonista que había triunfado en Hollywood y con un elenco de primera categoría. Su director, Juan de Orduña, era un antiguo actor reconvertido en director, tan mediocre como exitoso, gracias a los dramones históricos de los años cuarenta. El guión, la dirección artística y la dirección musical, fueron tan exquisitos como era posible. Los resultados podrán ser discutibles, especialmente vistos con el paso del tiempo, pero en su momento fue una película de impecable factura.
En cuanto a la selección de cuplés se refiere, o mejor dicho, a la banda sonora de la película (que no sólo contiene cuplés), se hizo con especial mimo y cuidado. Pensada como un homenaje a toda una época, hemos de tener en cuenta que en el año 1957 todavía vivían algunos de sus protagonistas y seguidores. De hecho, el cuplé estaba de moda, en gran parte debido al éxito de un programa radiofónico "Aquellos tiempos del cuplé" de Radio Madrid, donde Lilián de Celis interpretaba los temas que cuarenta o cincuenta años antes hicieran furor. El programa fue un éxito y demostró que el estilo no estaba muerto, ni tan siquiera olvidado, y que todavía tenía un gran "tirón" popular.
"El último cuplé" fue, por tanto, la consecuencia de todo un ambiente previo y propicio al renacer del género, con un público empachado de tonadilleras y bailaores, y un tanto hastiado de tanto folclore (pretendidamente) andaluz, el estilo imperante y omnipresente desde hacía ya casi treinta años. Antes de la llegada del rock y el pop, el renacimiento del cuplé constituyó un breve respiro estilístico, y ya se sabe que lo breve casi siempre es bueno.
En esta entrada sobre "El último cuplé" os quiero hablar de la parte meramente musical, incluyendo una reseña de cada uno de sus temas y ofreciendo en la medida de lo posible datos sobre sus autores, intérpretes originales y curiosidades varias. Espero que os guste y os sea de utilidad, tanto a los amantes del cuplé como a los que, sin serlo, consideran esta película como uno de los hitos del cine español.
Agradecimientos:
A las chicas del grupo de Facebook "Del cuplé a la revista", Mar Buelga Casas y Maribel Torres Roldán, por sus aportaciones a mis dudas.
La escena termina, como es natural, con un espléndido anillo de diamantes que premia tan delicada interpretación.
"Con una falda de percal planchá..." de la zarzuela "Cuadros disolventes"
Autores: Guillermo Perrín, Miguel de Palacios y Manuel Nieto
Este chotis es el tema más recordado del "Apropósito cómico-lírico-fantástico inverosímil en un acto" llamado "Cuadros disolventes", obra de género chico estrenada el 3 de junio de 1896. Como tantas otras obras del género, se compuso y estrenó sin demasiadas pretensiones pero, sorprendentemente, se convirtió en un éxito antológico de público y crítica. De todos sus temas, muy populares en su momento, sólo este chotis ha perdurado. Convertido en un clásico e interpretado durante más de un siglo por diferentes artistas, su letra, castiza y algo pícara, es la excusa perfecta para marcarse un baile de lo más agarrao y postinero.
En la escena una pareja de aficionados ejecuta este número, cantado y bailado, con ocasión del concurso de bellezas que tiene lugar en un baile popular, por cierto, de impecable atrezzo y ambientación. El concurso es ganado, como no podía ser de otra manera, por la guapísima María Luján (Sara Montiel), causando los celos de su mortificado novio (interpretado por José Moreno).
"Tápame, tápame"
Autores: Francisco y Ricardo Yust
Cuplé archiconocido, estrenado por La Goya hacia 1911-1912, es sin duda uno de los más recordados y reconocibles de todos los cuplés de la película. Su letra de doble sentido, digna heredera de la más pura sicalípsis, tiene un estribillo pegadizo y se complementa a la perfección con una música juguetona, muy indicada para acompañar los sugestivos contoneos de la cupletista.
Para un estudioso o simple aficionado al cuplé, esta escena es una de las mejores de la película. Se desarrolla en un teatrillo de variedades y en él podemos ver alguna de las características de un escenario de la época, bastante bien representadas: el fondo pintado, probablemente el decorado portátil y personalizado de la artista, como indica el emblema con su nombre, "Bella Charito"; el traje, uniforme típico de cupletista, con sus lentejuelas, plumas y estudiadas aberturas; el publico, mayoritariamente masculino, bullicioso y exigente; y el empresario abrumado, que tiene que elegir entre lo que el respetable pide y lo que la autoridad competente le permite.
Incapaz de elegir un sólo fotograma, aquí os dejo dos, que os harán comprender mis preferencias por esta escena.
Después de esto, María Luján llega a la conclusión de que no quiere parecerse, ni en pintura, a la Bella Charito.
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| "El último cuplé" fue el gran éxito internacional del cine español de los años cincuenta y convirtió a Sara Montiel en una estrella del cuplé |
"El último cuplé" nació con intenciones de superproducción a la española, con una protagonista que había triunfado en Hollywood y con un elenco de primera categoría. Su director, Juan de Orduña, era un antiguo actor reconvertido en director, tan mediocre como exitoso, gracias a los dramones históricos de los años cuarenta. El guión, la dirección artística y la dirección musical, fueron tan exquisitos como era posible. Los resultados podrán ser discutibles, especialmente vistos con el paso del tiempo, pero en su momento fue una película de impecable factura.
En cuanto a la selección de cuplés se refiere, o mejor dicho, a la banda sonora de la película (que no sólo contiene cuplés), se hizo con especial mimo y cuidado. Pensada como un homenaje a toda una época, hemos de tener en cuenta que en el año 1957 todavía vivían algunos de sus protagonistas y seguidores. De hecho, el cuplé estaba de moda, en gran parte debido al éxito de un programa radiofónico "Aquellos tiempos del cuplé" de Radio Madrid, donde Lilián de Celis interpretaba los temas que cuarenta o cincuenta años antes hicieran furor. El programa fue un éxito y demostró que el estilo no estaba muerto, ni tan siquiera olvidado, y que todavía tenía un gran "tirón" popular.
"El último cuplé" fue, por tanto, la consecuencia de todo un ambiente previo y propicio al renacer del género, con un público empachado de tonadilleras y bailaores, y un tanto hastiado de tanto folclore (pretendidamente) andaluz, el estilo imperante y omnipresente desde hacía ya casi treinta años. Antes de la llegada del rock y el pop, el renacimiento del cuplé constituyó un breve respiro estilístico, y ya se sabe que lo breve casi siempre es bueno.
En esta entrada sobre "El último cuplé" os quiero hablar de la parte meramente musical, incluyendo una reseña de cada uno de sus temas y ofreciendo en la medida de lo posible datos sobre sus autores, intérpretes originales y curiosidades varias. Espero que os guste y os sea de utilidad, tanto a los amantes del cuplé como a los que, sin serlo, consideran esta película como uno de los hitos del cine español.
A las chicas del grupo de Facebook "Del cuplé a la revista", Mar Buelga Casas y Maribel Torres Roldán, por sus aportaciones a mis dudas.
Aclaración previa:
Me tenéis que disculpar.
Sí, ya lo sé, la música es para escucharla. De todos estos temas encontraréis versiones u originales en la red (especialmente en YouTube), pero no puedo incluirlos todos por razones de derechos y de lentitud en la carga. Más por lo primero que por lo último.
De todos modos este blog es teórico y poco práctico, como ya habréis comprobado...
Los temas del último cuplé
"Rumba"
Autores: Joaquín "Quinito" Valverde y Álvaro Retana
En la primera escena musical de la película nos encontramos en el escenario del emblemático Molino de Barcelona, en el momento actual (aproximadamente a mediados de los años 50 del siglo pasado). Sobre el exiguo escenario, una sugestiva vedette pelirroja canta la "Rumba", coreada por un grupo de exuberantes señoritas.
También conocida como la "Rumba de Chelito", por ser escrita para ella por sus autores, tiene un aire de rumbita cubana suavemente saltarina, hecha para el lucimiento de su intérprete original. La Bella Chelito, Ideal Chelito o Chelito a secas, aunque cubana de nacimiento, fue una de las más famosas cupletistas españolas de la época dorada del cuplé. Especializada precisamente en rumbas y otros ritmos caribeños, con voz limitada pero un físico impactante, fue la reina de los escenarios de variedades durante muchos años.
En la película poco tienen que ver vedette, coristas y escenografía con los tiempos de Chelito. Ésta raramente actuaba con tanto acompañamiento y frecuentemente lo hacía sola, excepto en los espectáculos en los que hizo pareja con otra cupletista, Preciosilla.
Mención aparte se merece el teatro, el magnífico y ya desaparecido Molino de Barcelona, uno de los últimos reductos de las variedades en España. Su escenario, su fachada, su público y, en general, su estilo, le convertían en el teatro más genuino y con mayores similitudes con los legendarios locales del cuplé de antaño.
En definitiva, una digna adaptación de este tema clásico del cuplé a la más auténtica revista musical de los años cincuenta.
"Sus pícaros ojos"
Autores: Eduardo Montesinos, Vicente Quirós y Francisco Alonso
Nos encontramos ante uno de los temas más recordados de "El último cuplé". Magnífico ejemplo de cuplé dramático, fue escrito para la injustamente olvidada Mercedes Serós. Ésta lo estrenó y lo grabó en 1919, con su personal estilo, elegante y natural. Sin embargo fue su gran rival, Raquel Meller, la que se llevó el mérito de la creación de este cuplé. También la Meller lo cantó admirablemente, con su característica interpretación melodramática, estudiada hasta el último detalle.
Se trata de uno de los mejores cuplés de la película, gracias a su admirable mezcla de música y letra. La interpretación en tono bajo, arrastrada y algo chulesca de Sara Montiel no le va a la zaga a las de Serós y Meller. Una versión magnífica e inolvidable, siempre y cuando podamos obviar que, en el momento de esta actuación, María Luján (el papel que interpreta Sara Montiel) es una estrella en decadencia que debe rondar... los sesenta años.
Como curiosidad, que nada tiene que ver con el cuplé aunque sí con la escena, el ridículo trasiego que se trajo la censura con el escote de la Montiel: en el camerino tapado con púdico velito, en escena desvelado y convenientemente levantado.
"Marineritos" de la zarzuela "Los sobrinos del Capitán Grant"
Autores: Miguel Ramos Carrión y Manuel Fernández Caballero
Aunque así aparezca en los títulos de crédito, más que un coro de marineritos, este tema es la "Barcarola" de la famosa zarzuela "Los sobrinos del capitán Grant". A estas alturas de la película la protagonista, María Luján, es todavía una corista desconocida que actúa como tantas otras en el coro del teatro de la Zarzuela de Madrid. Esta escena corresponde a un ensayo con prueba de vestuario sólo para las chicas, de ahí probablemente el chocante atuendo de calle de los caballeros.
El tema es una dulce habanera, una "barcarola" en lenguaje operístico y más internacional. Su melodía evoca el vaivén de las olas de un mar tranquilo y en calma.
"Los sobrinos del Capitán Grant" se ha convertido, desde su estreno en 1877, en una de las zarzuelas con más reposiciones y versiones de cuantas hayan sido. Simpática y entretenida, esta gran creación del maestro Fernández Caballero se estrenó en su momento con gran derroche de medios, como si de un musical de Broadway se tratara. Libremente inspirada en la obra de Verne "Los hijos del Capitán Grant", es una historia de aventuras y viajes para todos los públicos, que ha superado el paso del tiempo con una gran dignidad.
"Romanza de Angelita" de la zarzuela "Chateau Margaux"
Autores: José Jackson Veyán y Manuel Fernández Caballero
Estrenada el 5 de octubre de 1887, este clásico de la zarzuela contiene una romanza, con aire de vals, que se ha hecho merecidamente famosa, y que sirve como pretexto para una brevísima pero encantadora escena de la película. Para mí, esta evocación de la figura de las primeras cupletistas y su despreocupado e interesado comportamiento, resulta tan delicioso como acertado.
Mientras las chicas del coro ensayan la "Barcarola", tras el escenario del teatro tiene lugar un encuentro galante entre la célebre cupletista Gloria Palacios y un vetusto admirador. En un improvisado foyer (bastante improbable teniendo en cuenta que se trata del "serio" teatro de La Zarzuela) y ante una champanera con champagne francés, la cupletista inicia las primeras notas de la romanza, adaptándola a sus circunstancias, y así, mientras en el original Angelita canta
Me tenéis que disculpar.
Sí, ya lo sé, la música es para escucharla. De todos estos temas encontraréis versiones u originales en la red (especialmente en YouTube), pero no puedo incluirlos todos por razones de derechos y de lentitud en la carga. Más por lo primero que por lo último.
De todos modos este blog es teórico y poco práctico, como ya habréis comprobado...
Los temas del último cuplé
"Rumba"
Autores: Joaquín "Quinito" Valverde y Álvaro Retana
En la primera escena musical de la película nos encontramos en el escenario del emblemático Molino de Barcelona, en el momento actual (aproximadamente a mediados de los años 50 del siglo pasado). Sobre el exiguo escenario, una sugestiva vedette pelirroja canta la "Rumba", coreada por un grupo de exuberantes señoritas.
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| La espectacular vedette Carmen González interpreta esta rumba, acompañada por ocho coristas no menos espectaculares |
En la película poco tienen que ver vedette, coristas y escenografía con los tiempos de Chelito. Ésta raramente actuaba con tanto acompañamiento y frecuentemente lo hacía sola, excepto en los espectáculos en los que hizo pareja con otra cupletista, Preciosilla.
Mención aparte se merece el teatro, el magnífico y ya desaparecido Molino de Barcelona, uno de los últimos reductos de las variedades en España. Su escenario, su fachada, su público y, en general, su estilo, le convertían en el teatro más genuino y con mayores similitudes con los legendarios locales del cuplé de antaño.
En definitiva, una digna adaptación de este tema clásico del cuplé a la más auténtica revista musical de los años cincuenta.
"Sus pícaros ojos"
Autores: Eduardo Montesinos, Vicente Quirós y Francisco Alonso
Nos encontramos ante uno de los temas más recordados de "El último cuplé". Magnífico ejemplo de cuplé dramático, fue escrito para la injustamente olvidada Mercedes Serós. Ésta lo estrenó y lo grabó en 1919, con su personal estilo, elegante y natural. Sin embargo fue su gran rival, Raquel Meller, la que se llevó el mérito de la creación de este cuplé. También la Meller lo cantó admirablemente, con su característica interpretación melodramática, estudiada hasta el último detalle.
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| Una soberbia Sara Montiel (la cupletista María Luján) interpreta este tema con un estilo que, oscilando entre el hastío y el desgarro, resulta impactante |
Como curiosidad, que nada tiene que ver con el cuplé aunque sí con la escena, el ridículo trasiego que se trajo la censura con el escote de la Montiel: en el camerino tapado con púdico velito, en escena desvelado y convenientemente levantado.
"Marineritos" de la zarzuela "Los sobrinos del Capitán Grant"
Autores: Miguel Ramos Carrión y Manuel Fernández Caballero
Aunque así aparezca en los títulos de crédito, más que un coro de marineritos, este tema es la "Barcarola" de la famosa zarzuela "Los sobrinos del capitán Grant". A estas alturas de la película la protagonista, María Luján, es todavía una corista desconocida que actúa como tantas otras en el coro del teatro de la Zarzuela de Madrid. Esta escena corresponde a un ensayo con prueba de vestuario sólo para las chicas, de ahí probablemente el chocante atuendo de calle de los caballeros.
El tema es una dulce habanera, una "barcarola" en lenguaje operístico y más internacional. Su melodía evoca el vaivén de las olas de un mar tranquilo y en calma.
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| Este coro fue concebido en la película a mayor gloria de la protagonista: ni una sola de las coristas podría hacerle sombra, ni de lejos, a la Montiel |
"Romanza de Angelita" de la zarzuela "Chateau Margaux"
Autores: José Jackson Veyán y Manuel Fernández Caballero
Estrenada el 5 de octubre de 1887, este clásico de la zarzuela contiene una romanza, con aire de vals, que se ha hecho merecidamente famosa, y que sirve como pretexto para una brevísima pero encantadora escena de la película. Para mí, esta evocación de la figura de las primeras cupletistas y su despreocupado e interesado comportamiento, resulta tan delicioso como acertado.
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| El admirador acaudalado (Erasmo Pascual) cortejando a la cupletista Gloria Palacios (Consuelo de Nieva) mientras beben champagne Veuve de Clicquot |
No sé que siento aquí,
que el alma se incendió.
No hay vino para mi
como el Chateau Margaux,
la Palacios, coqueta y risueña, nos deja claro que
No hay vino para mi,
como el champagne... Clicquot.
La escena termina, como es natural, con un espléndido anillo de diamantes que premia tan delicada interpretación.
"Con una falda de percal planchá..." de la zarzuela "Cuadros disolventes"
Autores: Guillermo Perrín, Miguel de Palacios y Manuel Nieto
Este chotis es el tema más recordado del "Apropósito cómico-lírico-fantástico inverosímil en un acto" llamado "Cuadros disolventes", obra de género chico estrenada el 3 de junio de 1896. Como tantas otras obras del género, se compuso y estrenó sin demasiadas pretensiones pero, sorprendentemente, se convirtió en un éxito antológico de público y crítica. De todos sus temas, muy populares en su momento, sólo este chotis ha perdurado. Convertido en un clásico e interpretado durante más de un siglo por diferentes artistas, su letra, castiza y algo pícara, es la excusa perfecta para marcarse un baile de lo más agarrao y postinero.
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| El dúo Sefi Villeta marcándose este espléndido chotis, rodeado por los muy castizos músicos y atentamente observados por los no menos castizos miembros del jurado |
En la escena una pareja de aficionados ejecuta este número, cantado y bailado, con ocasión del concurso de bellezas que tiene lugar en un baile popular, por cierto, de impecable atrezzo y ambientación. El concurso es ganado, como no podía ser de otra manera, por la guapísima María Luján (Sara Montiel), causando los celos de su mortificado novio (interpretado por José Moreno).
"Tápame, tápame"
Autores: Francisco y Ricardo Yust
Cuplé archiconocido, estrenado por La Goya hacia 1911-1912, es sin duda uno de los más recordados y reconocibles de todos los cuplés de la película. Su letra de doble sentido, digna heredera de la más pura sicalípsis, tiene un estribillo pegadizo y se complementa a la perfección con una música juguetona, muy indicada para acompañar los sugestivos contoneos de la cupletista.
Para un estudioso o simple aficionado al cuplé, esta escena es una de las mejores de la película. Se desarrolla en un teatrillo de variedades y en él podemos ver alguna de las características de un escenario de la época, bastante bien representadas: el fondo pintado, probablemente el decorado portátil y personalizado de la artista, como indica el emblema con su nombre, "Bella Charito"; el traje, uniforme típico de cupletista, con sus lentejuelas, plumas y estudiadas aberturas; el publico, mayoritariamente masculino, bullicioso y exigente; y el empresario abrumado, que tiene que elegir entre lo que el respetable pide y lo que la autoridad competente le permite.
Incapaz de elegir un sólo fotograma, aquí os dejo dos, que os harán comprender mis preferencias por esta escena.
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| La Bella Charito (interpretada por Manolita Guerrero) con uniforme de cupletista, ganándose al personal a base de guiños, coquetos mohínes y contoneos |
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| Multa segura: Charito muestra (¡oh, escándalo!) sus piernas, enfundadas en medias negras de seda, hasta más arriba de la altura de las ligas |
(Fin de la primera parte.
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