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martes, 23 de octubre de 2012
Una recomendación
En esta entrada voy a hacer algo muy diferente a lo de siempre: os voy a recomendar un libro, "El patio dormido", escrito por Mª José Galván, novelista de talento, lectora de este blog y maravillosa persona.
Es una novela diferente, en el mejor sentido del término. Diferente porque su trama y sus personajes son reconocibles, resultando tan cercanos y auténticos que la lectura de esta novela se convierte en una inmersión en la realidad. Diferente porque está escrita con el corazón, sin concesiones a las superventas. Diferente porque "engancha" sin recursos tramposos, sin indulgencias. Y diferente porque, sin tener la bendición de los medios ni pertenecer a una editorial con grandes posibilidades para la distribución, se está haciendo un honroso hueco entre los lectores gracias al "boca a boca".
No soy crítica literaria, sólo puedo deciros que a mi me hizo reír y me hizo llorar, me hizo sentir una parte más de la historia, uno más de sus personajes y me hizo pasar inolvidables momentos zambullida en su lectura.
Este es el enlace en el que podéis encontrar información sobre esta novela:
http://www.edicionesevohe.com/index.php?main_page=product_info&cPath=5&products_id=73
Espero que os guste tanto como a mi.
sábado, 4 de agosto de 2012
Intermedio: "El último cuplé" a través de sus canciones (I)
En la historia del cine español existen varios hitos, no muchos, que han marcado un punto álgido en lo que a estilo, recaudación o influencias se refiere. Podríamos hablar mucho sobre qué películas, directores o actores han sido los más importantes, pero este no es un blog dedicado al cine: es un blog dedicado al cuplé. Por ello, y como no podía ser menos, he elegido "El último cuplé" como la referencia, sonora y visual, de toda una época... o acaso dos.
"El último cuplé" se estrena en 1957 en una España que salía poco a poco de la posguerra, con una atroz censura (no sólo cinematográfica) y una tremenda desmemoria, provocada en gran parte por el "barrido" que de la historia reciente hicieron los vencedores de la guerra civil. Sin embargo su éxito no fue casual, ni lo fue la elección de su ambientación histórica, ni tan inesperados fueron sus resultados en taquilla.
"El último cuplé" nació con intenciones de superproducción a la española, con una protagonista que había triunfado en Hollywood y con un elenco de primera categoría. Su director, Juan de Orduña, era un antiguo actor reconvertido en director, tan mediocre como exitoso, gracias a los dramones históricos de los años cuarenta. El guión, la dirección artística y la dirección musical, fueron tan exquisitos como era posible. Los resultados podrán ser discutibles, especialmente vistos con el paso del tiempo, pero en su momento fue una película de impecable factura.
En cuanto a la selección de cuplés se refiere, o mejor dicho, a la banda sonora de la película (que no sólo contiene cuplés), se hizo con especial mimo y cuidado. Pensada como un homenaje a toda una época, hemos de tener en cuenta que en el año 1957 todavía vivían algunos de sus protagonistas y seguidores. De hecho, el cuplé estaba de moda, en gran parte debido al éxito de un programa radiofónico "Aquellos tiempos del cuplé" de Radio Madrid, donde Lilián de Celis interpretaba los temas que cuarenta o cincuenta años antes hicieran furor. El programa fue un éxito y demostró que el estilo no estaba muerto, ni tan siquiera olvidado, y que todavía tenía un gran "tirón" popular.
"El último cuplé" fue, por tanto, la consecuencia de todo un ambiente previo y propicio al renacer del género, con un público empachado de tonadilleras y bailaores, y un tanto hastiado de tanto folclore (pretendidamente) andaluz, el estilo imperante y omnipresente desde hacía ya casi treinta años. Antes de la llegada del rock y el pop, el renacimiento del cuplé constituyó un breve respiro estilístico, y ya se sabe que lo breve casi siempre es bueno.
En esta entrada sobre "El último cuplé" os quiero hablar de la parte meramente musical, incluyendo una reseña de cada uno de sus temas y ofreciendo en la medida de lo posible datos sobre sus autores, intérpretes originales y curiosidades varias. Espero que os guste y os sea de utilidad, tanto a los amantes del cuplé como a los que, sin serlo, consideran esta película como uno de los hitos del cine español.
Agradecimientos:
A las chicas del grupo de Facebook "Del cuplé a la revista", Mar Buelga Casas y Maribel Torres Roldán, por sus aportaciones a mis dudas.
La escena termina, como es natural, con un espléndido anillo de diamantes que premia tan delicada interpretación.
"Con una falda de percal planchá..." de la zarzuela "Cuadros disolventes"
Autores: Guillermo Perrín, Miguel de Palacios y Manuel Nieto
Este chotis es el tema más recordado del "Apropósito cómico-lírico-fantástico inverosímil en un acto" llamado "Cuadros disolventes", obra de género chico estrenada el 3 de junio de 1896. Como tantas otras obras del género, se compuso y estrenó sin demasiadas pretensiones pero, sorprendentemente, se convirtió en un éxito antológico de público y crítica. De todos sus temas, muy populares en su momento, sólo este chotis ha perdurado. Convertido en un clásico e interpretado durante más de un siglo por diferentes artistas, su letra, castiza y algo pícara, es la excusa perfecta para marcarse un baile de lo más agarrao y postinero.
En la escena una pareja de aficionados ejecuta este número, cantado y bailado, con ocasión del concurso de bellezas que tiene lugar en un baile popular, por cierto, de impecable atrezzo y ambientación. El concurso es ganado, como no podía ser de otra manera, por la guapísima María Luján (Sara Montiel), causando los celos de su mortificado novio (interpretado por José Moreno).
"Tápame, tápame"
Autores: Francisco y Ricardo Yust
Cuplé archiconocido, estrenado por La Goya hacia 1911-1912, es sin duda uno de los más recordados y reconocibles de todos los cuplés de la película. Su letra de doble sentido, digna heredera de la más pura sicalípsis, tiene un estribillo pegadizo y se complementa a la perfección con una música juguetona, muy indicada para acompañar los sugestivos contoneos de la cupletista.
Para un estudioso o simple aficionado al cuplé, esta escena es una de las mejores de la película. Se desarrolla en un teatrillo de variedades y en él podemos ver alguna de las características de un escenario de la época, bastante bien representadas: el fondo pintado, probablemente el decorado portátil y personalizado de la artista, como indica el emblema con su nombre, "Bella Charito"; el traje, uniforme típico de cupletista, con sus lentejuelas, plumas y estudiadas aberturas; el publico, mayoritariamente masculino, bullicioso y exigente; y el empresario abrumado, que tiene que elegir entre lo que el respetable pide y lo que la autoridad competente le permite.
Incapaz de elegir un sólo fotograma, aquí os dejo dos, que os harán comprender mis preferencias por esta escena.
Después de esto, María Luján llega a la conclusión de que no quiere parecerse, ni en pintura, a la Bella Charito.
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| "El último cuplé" fue el gran éxito internacional del cine español de los años cincuenta y convirtió a Sara Montiel en una estrella del cuplé |
"El último cuplé" nació con intenciones de superproducción a la española, con una protagonista que había triunfado en Hollywood y con un elenco de primera categoría. Su director, Juan de Orduña, era un antiguo actor reconvertido en director, tan mediocre como exitoso, gracias a los dramones históricos de los años cuarenta. El guión, la dirección artística y la dirección musical, fueron tan exquisitos como era posible. Los resultados podrán ser discutibles, especialmente vistos con el paso del tiempo, pero en su momento fue una película de impecable factura.
En cuanto a la selección de cuplés se refiere, o mejor dicho, a la banda sonora de la película (que no sólo contiene cuplés), se hizo con especial mimo y cuidado. Pensada como un homenaje a toda una época, hemos de tener en cuenta que en el año 1957 todavía vivían algunos de sus protagonistas y seguidores. De hecho, el cuplé estaba de moda, en gran parte debido al éxito de un programa radiofónico "Aquellos tiempos del cuplé" de Radio Madrid, donde Lilián de Celis interpretaba los temas que cuarenta o cincuenta años antes hicieran furor. El programa fue un éxito y demostró que el estilo no estaba muerto, ni tan siquiera olvidado, y que todavía tenía un gran "tirón" popular.
"El último cuplé" fue, por tanto, la consecuencia de todo un ambiente previo y propicio al renacer del género, con un público empachado de tonadilleras y bailaores, y un tanto hastiado de tanto folclore (pretendidamente) andaluz, el estilo imperante y omnipresente desde hacía ya casi treinta años. Antes de la llegada del rock y el pop, el renacimiento del cuplé constituyó un breve respiro estilístico, y ya se sabe que lo breve casi siempre es bueno.
En esta entrada sobre "El último cuplé" os quiero hablar de la parte meramente musical, incluyendo una reseña de cada uno de sus temas y ofreciendo en la medida de lo posible datos sobre sus autores, intérpretes originales y curiosidades varias. Espero que os guste y os sea de utilidad, tanto a los amantes del cuplé como a los que, sin serlo, consideran esta película como uno de los hitos del cine español.
A las chicas del grupo de Facebook "Del cuplé a la revista", Mar Buelga Casas y Maribel Torres Roldán, por sus aportaciones a mis dudas.
Aclaración previa:
Me tenéis que disculpar.
Sí, ya lo sé, la música es para escucharla. De todos estos temas encontraréis versiones u originales en la red (especialmente en YouTube), pero no puedo incluirlos todos por razones de derechos y de lentitud en la carga. Más por lo primero que por lo último.
De todos modos este blog es teórico y poco práctico, como ya habréis comprobado...
Los temas del último cuplé
"Rumba"
Autores: Joaquín "Quinito" Valverde y Álvaro Retana
En la primera escena musical de la película nos encontramos en el escenario del emblemático Molino de Barcelona, en el momento actual (aproximadamente a mediados de los años 50 del siglo pasado). Sobre el exiguo escenario, una sugestiva vedette pelirroja canta la "Rumba", coreada por un grupo de exuberantes señoritas.
También conocida como la "Rumba de Chelito", por ser escrita para ella por sus autores, tiene un aire de rumbita cubana suavemente saltarina, hecha para el lucimiento de su intérprete original. La Bella Chelito, Ideal Chelito o Chelito a secas, aunque cubana de nacimiento, fue una de las más famosas cupletistas españolas de la época dorada del cuplé. Especializada precisamente en rumbas y otros ritmos caribeños, con voz limitada pero un físico impactante, fue la reina de los escenarios de variedades durante muchos años.
En la película poco tienen que ver vedette, coristas y escenografía con los tiempos de Chelito. Ésta raramente actuaba con tanto acompañamiento y frecuentemente lo hacía sola, excepto en los espectáculos en los que hizo pareja con otra cupletista, Preciosilla.
Mención aparte se merece el teatro, el magnífico y ya desaparecido Molino de Barcelona, uno de los últimos reductos de las variedades en España. Su escenario, su fachada, su público y, en general, su estilo, le convertían en el teatro más genuino y con mayores similitudes con los legendarios locales del cuplé de antaño.
En definitiva, una digna adaptación de este tema clásico del cuplé a la más auténtica revista musical de los años cincuenta.
"Sus pícaros ojos"
Autores: Eduardo Montesinos, Vicente Quirós y Francisco Alonso
Nos encontramos ante uno de los temas más recordados de "El último cuplé". Magnífico ejemplo de cuplé dramático, fue escrito para la injustamente olvidada Mercedes Serós. Ésta lo estrenó y lo grabó en 1919, con su personal estilo, elegante y natural. Sin embargo fue su gran rival, Raquel Meller, la que se llevó el mérito de la creación de este cuplé. También la Meller lo cantó admirablemente, con su característica interpretación melodramática, estudiada hasta el último detalle.
Se trata de uno de los mejores cuplés de la película, gracias a su admirable mezcla de música y letra. La interpretación en tono bajo, arrastrada y algo chulesca de Sara Montiel no le va a la zaga a las de Serós y Meller. Una versión magnífica e inolvidable, siempre y cuando podamos obviar que, en el momento de esta actuación, María Luján (el papel que interpreta Sara Montiel) es una estrella en decadencia que debe rondar... los sesenta años.
Como curiosidad, que nada tiene que ver con el cuplé aunque sí con la escena, el ridículo trasiego que se trajo la censura con el escote de la Montiel: en el camerino tapado con púdico velito, en escena desvelado y convenientemente levantado.
"Marineritos" de la zarzuela "Los sobrinos del Capitán Grant"
Autores: Miguel Ramos Carrión y Manuel Fernández Caballero
Aunque así aparezca en los títulos de crédito, más que un coro de marineritos, este tema es la "Barcarola" de la famosa zarzuela "Los sobrinos del capitán Grant". A estas alturas de la película la protagonista, María Luján, es todavía una corista desconocida que actúa como tantas otras en el coro del teatro de la Zarzuela de Madrid. Esta escena corresponde a un ensayo con prueba de vestuario sólo para las chicas, de ahí probablemente el chocante atuendo de calle de los caballeros.
El tema es una dulce habanera, una "barcarola" en lenguaje operístico y más internacional. Su melodía evoca el vaivén de las olas de un mar tranquilo y en calma.
"Los sobrinos del Capitán Grant" se ha convertido, desde su estreno en 1877, en una de las zarzuelas con más reposiciones y versiones de cuantas hayan sido. Simpática y entretenida, esta gran creación del maestro Fernández Caballero se estrenó en su momento con gran derroche de medios, como si de un musical de Broadway se tratara. Libremente inspirada en la obra de Verne "Los hijos del Capitán Grant", es una historia de aventuras y viajes para todos los públicos, que ha superado el paso del tiempo con una gran dignidad.
"Romanza de Angelita" de la zarzuela "Chateau Margaux"
Autores: José Jackson Veyán y Manuel Fernández Caballero
Estrenada el 5 de octubre de 1887, este clásico de la zarzuela contiene una romanza, con aire de vals, que se ha hecho merecidamente famosa, y que sirve como pretexto para una brevísima pero encantadora escena de la película. Para mí, esta evocación de la figura de las primeras cupletistas y su despreocupado e interesado comportamiento, resulta tan delicioso como acertado.
Mientras las chicas del coro ensayan la "Barcarola", tras el escenario del teatro tiene lugar un encuentro galante entre la célebre cupletista Gloria Palacios y un vetusto admirador. En un improvisado foyer (bastante improbable teniendo en cuenta que se trata del "serio" teatro de La Zarzuela) y ante una champanera con champagne francés, la cupletista inicia las primeras notas de la romanza, adaptándola a sus circunstancias, y así, mientras en el original Angelita canta
Me tenéis que disculpar.
Sí, ya lo sé, la música es para escucharla. De todos estos temas encontraréis versiones u originales en la red (especialmente en YouTube), pero no puedo incluirlos todos por razones de derechos y de lentitud en la carga. Más por lo primero que por lo último.
De todos modos este blog es teórico y poco práctico, como ya habréis comprobado...
Los temas del último cuplé
"Rumba"
Autores: Joaquín "Quinito" Valverde y Álvaro Retana
En la primera escena musical de la película nos encontramos en el escenario del emblemático Molino de Barcelona, en el momento actual (aproximadamente a mediados de los años 50 del siglo pasado). Sobre el exiguo escenario, una sugestiva vedette pelirroja canta la "Rumba", coreada por un grupo de exuberantes señoritas.
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| La espectacular vedette Carmen González interpreta esta rumba, acompañada por ocho coristas no menos espectaculares |
En la película poco tienen que ver vedette, coristas y escenografía con los tiempos de Chelito. Ésta raramente actuaba con tanto acompañamiento y frecuentemente lo hacía sola, excepto en los espectáculos en los que hizo pareja con otra cupletista, Preciosilla.
Mención aparte se merece el teatro, el magnífico y ya desaparecido Molino de Barcelona, uno de los últimos reductos de las variedades en España. Su escenario, su fachada, su público y, en general, su estilo, le convertían en el teatro más genuino y con mayores similitudes con los legendarios locales del cuplé de antaño.
En definitiva, una digna adaptación de este tema clásico del cuplé a la más auténtica revista musical de los años cincuenta.
"Sus pícaros ojos"
Autores: Eduardo Montesinos, Vicente Quirós y Francisco Alonso
Nos encontramos ante uno de los temas más recordados de "El último cuplé". Magnífico ejemplo de cuplé dramático, fue escrito para la injustamente olvidada Mercedes Serós. Ésta lo estrenó y lo grabó en 1919, con su personal estilo, elegante y natural. Sin embargo fue su gran rival, Raquel Meller, la que se llevó el mérito de la creación de este cuplé. También la Meller lo cantó admirablemente, con su característica interpretación melodramática, estudiada hasta el último detalle.
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| Una soberbia Sara Montiel (la cupletista María Luján) interpreta este tema con un estilo que, oscilando entre el hastío y el desgarro, resulta impactante |
Como curiosidad, que nada tiene que ver con el cuplé aunque sí con la escena, el ridículo trasiego que se trajo la censura con el escote de la Montiel: en el camerino tapado con púdico velito, en escena desvelado y convenientemente levantado.
"Marineritos" de la zarzuela "Los sobrinos del Capitán Grant"
Autores: Miguel Ramos Carrión y Manuel Fernández Caballero
Aunque así aparezca en los títulos de crédito, más que un coro de marineritos, este tema es la "Barcarola" de la famosa zarzuela "Los sobrinos del capitán Grant". A estas alturas de la película la protagonista, María Luján, es todavía una corista desconocida que actúa como tantas otras en el coro del teatro de la Zarzuela de Madrid. Esta escena corresponde a un ensayo con prueba de vestuario sólo para las chicas, de ahí probablemente el chocante atuendo de calle de los caballeros.
El tema es una dulce habanera, una "barcarola" en lenguaje operístico y más internacional. Su melodía evoca el vaivén de las olas de un mar tranquilo y en calma.
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| Este coro fue concebido en la película a mayor gloria de la protagonista: ni una sola de las coristas podría hacerle sombra, ni de lejos, a la Montiel |
"Romanza de Angelita" de la zarzuela "Chateau Margaux"
Autores: José Jackson Veyán y Manuel Fernández Caballero
Estrenada el 5 de octubre de 1887, este clásico de la zarzuela contiene una romanza, con aire de vals, que se ha hecho merecidamente famosa, y que sirve como pretexto para una brevísima pero encantadora escena de la película. Para mí, esta evocación de la figura de las primeras cupletistas y su despreocupado e interesado comportamiento, resulta tan delicioso como acertado.
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| El admirador acaudalado (Erasmo Pascual) cortejando a la cupletista Gloria Palacios (Consuelo de Nieva) mientras beben champagne Veuve de Clicquot |
No sé que siento aquí,
que el alma se incendió.
No hay vino para mi
como el Chateau Margaux,
la Palacios, coqueta y risueña, nos deja claro que
No hay vino para mi,
como el champagne... Clicquot.
La escena termina, como es natural, con un espléndido anillo de diamantes que premia tan delicada interpretación.
"Con una falda de percal planchá..." de la zarzuela "Cuadros disolventes"
Autores: Guillermo Perrín, Miguel de Palacios y Manuel Nieto
Este chotis es el tema más recordado del "Apropósito cómico-lírico-fantástico inverosímil en un acto" llamado "Cuadros disolventes", obra de género chico estrenada el 3 de junio de 1896. Como tantas otras obras del género, se compuso y estrenó sin demasiadas pretensiones pero, sorprendentemente, se convirtió en un éxito antológico de público y crítica. De todos sus temas, muy populares en su momento, sólo este chotis ha perdurado. Convertido en un clásico e interpretado durante más de un siglo por diferentes artistas, su letra, castiza y algo pícara, es la excusa perfecta para marcarse un baile de lo más agarrao y postinero.
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| El dúo Sefi Villeta marcándose este espléndido chotis, rodeado por los muy castizos músicos y atentamente observados por los no menos castizos miembros del jurado |
En la escena una pareja de aficionados ejecuta este número, cantado y bailado, con ocasión del concurso de bellezas que tiene lugar en un baile popular, por cierto, de impecable atrezzo y ambientación. El concurso es ganado, como no podía ser de otra manera, por la guapísima María Luján (Sara Montiel), causando los celos de su mortificado novio (interpretado por José Moreno).
"Tápame, tápame"
Autores: Francisco y Ricardo Yust
Cuplé archiconocido, estrenado por La Goya hacia 1911-1912, es sin duda uno de los más recordados y reconocibles de todos los cuplés de la película. Su letra de doble sentido, digna heredera de la más pura sicalípsis, tiene un estribillo pegadizo y se complementa a la perfección con una música juguetona, muy indicada para acompañar los sugestivos contoneos de la cupletista.
Para un estudioso o simple aficionado al cuplé, esta escena es una de las mejores de la película. Se desarrolla en un teatrillo de variedades y en él podemos ver alguna de las características de un escenario de la época, bastante bien representadas: el fondo pintado, probablemente el decorado portátil y personalizado de la artista, como indica el emblema con su nombre, "Bella Charito"; el traje, uniforme típico de cupletista, con sus lentejuelas, plumas y estudiadas aberturas; el publico, mayoritariamente masculino, bullicioso y exigente; y el empresario abrumado, que tiene que elegir entre lo que el respetable pide y lo que la autoridad competente le permite.
Incapaz de elegir un sólo fotograma, aquí os dejo dos, que os harán comprender mis preferencias por esta escena.
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| La Bella Charito (interpretada por Manolita Guerrero) con uniforme de cupletista, ganándose al personal a base de guiños, coquetos mohínes y contoneos |
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| Multa segura: Charito muestra (¡oh, escándalo!) sus piernas, enfundadas en medias negras de seda, hasta más arriba de la altura de las ligas |
(Fin de la primera parte.
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miércoles, 25 de julio de 2012
LAS OTRAS: Preciosilla (y III)
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| Preciosilla, fotografiada por el prestigioso Calvache en 1924, con peineta gigante y el inevitable mantón de Manila |
Desde el comienzo fue, comparada con otras, bastante fiel a determinados teatros y la favorita de muchos empresarios, debido a su capacidad de adaptación y a su buen carácter. El Ideal Rosales o el Price de Madrid, así como el Edén Concert de Barcelona, fueron los principales salones en los que actuó en los primeros años veinte. Sus giras por provincias le llevarían a teatros como el Ba-Ta-Clan de Valencia, el Principal de Cartagena o el Casino Royalti de Gijón. De hecho, los casinos se pondrán de moda durante estos años y se convertirán, junto a los teatros de revista y las salas de baile, en los lugares de esparcimiento favoritos de los españoles más o menos pudientes, dejando de lado progresivamente los ya decadentes cafés-cantantes y las pequeñas salas de variedades.
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| El Casino Royalti de Gijón, publicitando su "lindo teatro", su "souper dansant" y su "grandioso salón de fiestas" |
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| Preciosilla aguantó al público y a la crítica lo que no está escrito, sin perder nunca la sonrisa |
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| Raquel Meller en su faceta de actriz, aquí en un fotograma de la película "Carmen"que protagonizó en 1926 |
En el verano de 1925 actuará en varias emisiones de la recién inaugurada Unión Radio, junto a otros artistas de variedades. Preciosilla cantará algunos de sus mayores éxitos, como el tango "Julián", "Los ojos verdes" (no confundir con la de Quintero, León y Quiroga), el chotis "Yo, tú, no" y el cuplé "La mujer y el diablo".
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| Alfonso XIII inaugurando Unión Radio el 17 de junio de 1925 (fuente: cadenaser.com) |
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| Preciosilla se adaptó de maravilla al estilo y maneras de los años veinte, aunque no siempre la moda le favoreciera |
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| De Mussetta nos quedará la imagen de una cupletista fina y delicada, siempre a la sombra de su hermana |
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| Manolita tuvo el acierto de saber adaptarse a los nuevos tiempos: su corte "a lo garçonne", atrevidísimo por entonces, marcaba la diferencia |
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| Preciosilla, portada del semanario "Muchas Gracias" en 1931, con el atuendo que lucía para sus célebres rumbas |
| Un apetitoso plato de cangrejos en salsa como éste fue el origen de una de las anécdotas más jugosas de Preciosilla (fuente: recetasypostres.net) |
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| Preciosilla, a los treinta y tantos, ya estaba etiquetada como "jamona", calificativo que en la época no era necesariamente negativo |
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| Manolita fue adaptando su imagen a las modas, en este caso con ondas al agua, cejas depiladas y sus inseparables diamantes |
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| La periodista Josefina Carabias, acompañada por dos guardias de asalto de atléticas proporciones |
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| Cartel propagandístico de Gil Robles en la Puerta del Sol de Madrid, para la campaña electoral de 1936 |
| La familia Aragón a principios de los años treinta: Thedy, Nabuconodosorcito, Zampabollos, Gaby, Fofo y Miliki |
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| Esquela aparecida en la prensa por el fallecimiento de Preciosilla... |
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| ... y recordatorio del aniversario de su muerte, un año después |
Poca cosa sin el encanto de su presencia, os dejo otro tema suyo: "Chiqui-Chiqui", del maestro Larruga, en una grabación de 1911.
(1) Zurriago: látigo con el que se castiga o zurra.
sábado, 9 de junio de 2012
LAS OTRAS: Preciosilla (II)
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| Preciosilla, cuando quería, era la más elegante y la más delicada de las cupletistas españolas |
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| Preciosilla no necesitaba trajes de Paquin para atraer a sus admiradores a sus espectáculos |
En el Madrid habrá, a partir de este momento, una sesión a las siete de la tarde, llamada "elegante" y considerada para todos los públicos donde, como ejemplo, actúan rondallas aragonesas o cantantes líricos. Pero en las sesiones nocturnas a las diez, once y doce, las cosas no han cambiado y el programa sigue siendo tan sicalíptico como siempre. Los entremeses como "La prueba" (capaz de sacarle los colores a una estatua de yeso) o "¡Que venga un hombre!" siguen teniendo llenos diarios con su público casi exclusivamente masculino, que extasiado contempla "el baile del deseo" que interpreta Vicenta Vargas.
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| Preciosilla anunciando el crecepelo "Vincitor", en una época en la que la publicidad no estaba bien pagada pero otorgaba prestigio |
En el Eco Artístico, en un artículo pretendidamente promocional del Salón Madrid y sus espectáculos, se le hace una crítica encubierta: "(...) a última hora se representan piececitas que desdicen del buen gusto de la empresa y de sus ideales artísticos. ¿Se convencerá de que este género de obras estragan al público?". Pero el público, estragado o no, asiste cada noche para ver a Manolita menearse y no a escuchar romanzas de zarzuela.
En noviembre Preciosilla y su hermana Mussetta salen de gira, pero esta vez no serán unos sencillos bolos por provincias, sino un goloso contrato en Cuba. Durante cinco meses actuarán en tierras cubanas, sobre todo en La Habana, en los teatros Albisu, Politeama, Casino y Molino Rojo. Hasta finales de marzo de 1914 no regresarán, y lo harán de forma espectacular.
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| El teatro Politeama de Cuba (fuente: secretoscuba.cultureforum.net) |
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| Poco le importaban a Preciosilla las malas críticas, teniendo éxito de público y disfrutando intensamente de la vida |
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| Mercedes Serós fue una de las más importantes cupletistas de segunda generación, las más serias y dramáticas |
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| El casino de Montecarlo en la actualidad, muy parecido a cómo era en la época del cuplé, escenario de esplendor y ruina |
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| Nadie le pudo discutir a la bella Manolita elegancia en las formas y un aguante a prueba de bombas |
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| El Trío Mexican, artistas prototípicos de varietés, le hicieron sombra a Preciosilla hasta el punto de eclipsarla |
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| Desde 1916 hasta 1919 Preciosilla vivió una auténtica mala racha, tanto en el terreno artístico como en el personal |
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| Sorprende la aparente fragilidad del infortunado Valbanera, destinado como estaba a realizar largas rutas transoceánicas |
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| Preciosilla y su madre, aquí durante una cabalgata en Madrid, fueron tan populares en el ambiente artístico como Chelito y la suya |
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| La Imperio en la época en la que conoció a Preciosilla, siendo ésta todavía una niña con mucho encanto |
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| La figura del señor mayor, importante y generoso, relacionado con la cupletista de turno, fue una de las constantes de la época |
Lo cierto es que a Preciosilla le persiguieron siempre esta clase de rumores, algunos de ellos bien fundamentados. Tuvo relaciones, todas ellas esporádicas, con hombres de cierta relevancia: algún que otro diputado entrado en años o incluso algún ministro, militares de alta graduación e industriales de provincias con posibles, un poco de todo, pero casi siempre bien remunerado. Las relaciones "amorosas", y casi siempre provechosas, entre las artistas de las variedades y los próceres de la patria, fueron una constante en los años del cuplé y a nadie sorprendían, por lo corriente. Preciosilla, mujer libre, guapa y bien dispuesta, obtendría claros beneficios de este tipo de relación. Pero la pregunta se hace inevitable: si tan fácil le resultaba enriquecerse con este tipo de actividad ¿por qué trabajó dura e incansablemente sobre los escenarios durante toda su carrera? Seguramente, ni tantos fueron los ricos amantes ni tan generosos como se les podría suponer. Y como es de suponer, no hay pruebas de estas relaciones, pero ya se sabe que la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia.
Manolita comienza la década de los veinte trabajando sin descanso donde tengan a bien contratarla. Su figura comienza a decaer, así como el tipo de cuplé que cultiva, pero en su vida todavía quedan muchas cosas interesantes que contar, y de ellas trataremos en la siguiente y última entrada sobre Preciosilla.
lunes, 28 de mayo de 2012
LAS OTRAS: Preciosilla (I)
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| Preciosilla en 1910, con 17 espléndidos años, ya prometía con su sonrisa todo aquello que con el tiempo cumpliría |
De entre todas estas cupletistas que yo denomino -con gran cariño- como frívolas, sobresale muy por encima de la media la figura de Preciosilla. Aquí os dejo una pequeña parte de su vida y su obra. Espero que lo disfrutéis.
Preciosilla, cupletista
Manuela Tejedor Clemente nace en Calatayud el siete de junio de 1893, aragonesa como otras estupendas cupletistas y como la más conocida de todas ellas, Raquel Meller.
Si bien la Meller optó por Barcelona, la pequeña Manolita se trasladó junto con su familia a Madrid. En la capital vivía una hermana de su padre, su tía Pascuala Tejedor, que regentaba una pensión para artistas en el número 15 de la calle Jardines. Hacia 1904 se alojaba allí Pastora Imperio junto con su madre, a las que doña Pascuala cobraba alrededor de diez duros al mes por una habitación con dos camas. La Imperio, que ya empezaba a ser reconocida en los ambientes artísticos, reparó en la belleza de la pequeña Manolita y prometió enseñarle a bailar en un futuro cercano. Pero ni la niña ni su madre tenían en mente que se convirtieran en artistas ni ella ni su hermana Mercedes, cinco años mayor. Las niñas eran muy guapas, incluso la madre estaba de muy buen ver y formaban, según Álvaro Retana, una familia en la que hasta el gato podría haber ganado un concurso de belleza. Entonces sucedió algo que lo cambió todo: el padre murió y, como ocurría generalmente por entonces, viuda y huérfanas quedaron en una precaria situación. No había más remedio que poner a trabajar a las niñas.
Manolita, la pequeña, se convirtió en la adolescencia en una muchacha de físico impactante, algo delgada para los gustos de entonces pero con dos perfectas razones que posteriormente luciría con desparpajo en los escenarios. Tenía cierta gracia para el baile y se "defendía" cantando, dando clases en distintas academias sin todavía decidirse por hacerse profesional de la escena. En todo caso su talento, escaso y sin pulir, no era nada del otro mundo al lado de las decenas, acaso cientos de muchachas que en los teatros de España buscaban la oportunidad de triunfar.
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| Las dos "razones" de Preciosilla fueron utilizadas por su propietaria con prodigalidad, tanto en el escenario como en los estudios fotográficos |
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| Joaquin "Quinito" Valverde, un nombre muy a tener en cuenta en la historia del cuplé, tuvo una larga relación con Preciosilla |
Manolita, ya convertida en Preciosilla, comienza así su carrera bajo la protección de Valverde y con la compañía, complaciente y comprensiva, de su madre. Mirar hacia otro lado o saber "hacer la vista gorda" eran cualidades muy positivas para convertirse en la perfecta madre-acompañante de una cupletista.
Lo cierto es que la niña trabaja, mucho y muy duramente, durante estos primeros años de su carrera. Durante la temporada de 1910 trabaja sobre todo en Madrid, en el Teatro Nuevo y en el Royal Kursaal, junto a otras artistas de las variedades, sin ser primera figura en ninguno de los espectáculos en los que participa. Compañeras suyas de entonces, como la cupletista Angelita Solsona o la inglesa Nelly Nell ("la célebre bailarina descalza"), compartirán con ella escenario.
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| Miss Nelly Nell, bailarina excéntrica y una auténtica "english rose", triunfó en los escenarios españoles e internacionales |
En febrero de 1911 Preciosilla alternará sus actuaciones entre el Royal Kursaal ("lindo teatro de la plaza de San Marcial") y el Salón Madrid. De este salón, que ni tan siquiera consiguió la categoría de teatro, nos han llegado alarmantes noticias de la voz de aquellos que lo disfrutaron, o lo padecieron. Personaje tan bregado como Retana, que no le hacía ascos a casi nada, consideraba el Salón Madrid como un antro inmundo, con unos parroquianos de ínfima categoría y unas condiciones para el arte por debajo de lo deseable. Con todo y esto, durante unos pocos años el Madrid tuvo sus días de gloria y se convirtió en uno de los escenarios de referencia para los espectáculos de variedades. Para hacernos una idea, su cartel del 15 de marzo de 1911 incluía a los siguientes artistas: Frosso el hombre muñeco, la escultural Lilli Nobel-Taylor, el numero de La Sirena con Mlle. Odette Méridor y la Preciosilla como clou (revelación) de la temporada, con sus cuplés, además de Olms and Nelly, manipuladores, prestidigitadores y "prestimanos". En principio un elenco así no despierta la desconfianza y más bien nos evoca la idea de un espectáculo apto para todos los públicos. Pero nada más lejos de la realidad.
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| Preciosilla, en pose castiza, parece decirnos: a ver, que alguien me explique cómo se puede tocar la guitarra con los dedos cuajados de anillos |
En este caso el agente de policía que, al parecer, la seguía y acosaba por su inmoralidad desde hacía algún tiempo, llevó su prurito persecutorio hasta las últimas consecuencias. Y así el día 25 de marzo comparece Preciosilla ante el juez, denunciada por atentado a la moral. La joven artista se defiende a su manera:"Señor juez no me trate tan duro,/yo le aseguro...- dicen que le cantó entornando los ojos". El juez la absolvió, faltaría más.
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| Preciosilla no conseguía parecer una cándida e inocente "florecilla" ni posando con mantilla blanca de blonda |
Durante estos primeros años actuó en los teatros españoles del circuito de variedades -sin ser considerada como la figura principal-, especialmente en Madrid: el Trianón Palace, el Salón Madrid, el Royal Kursaal o el Madrileño, fueron algunos de los escenarios en los que se codeó con cupletistas de la talla de Chelito, bailarinas como Brazalema y Libertad o cómicos como Jenaro el Feo. Es guapa y lo sabe, poseedora de una gran sensualidad en escena y con un desparpajo no exento de clase, algo muy poco corriente. El jefe de la claque del Madrileño llega a declarar ante la prensa: "Esa mujer es capaz de hacerle bajar de su carroza a Neptuno" y confiesa haberle aplaudido con verdaderas ganas, sin verse obligado por contrato.
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| Neptuno se mantuvo impertérrito ante las cualidades de Preciosilla, y ahí sigue, subido en su carroza cien años después |
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| La belleza de Mussetta tenía una cierto aire melancólico, candoroso y siempre elegante: una cupletista de lo más fino |
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| Mussetta compartió escenarios con su hermana durante muchos años, aunque su fama fue menor y su carrera mucho más corta |
En el Romea comparte Preciosilla escenario con una indiscutible primera figura, Pastora Imperio, aquella que unos años antes alabara su belleza y le augurará un futuro prometedor. Pero las cosas han cambiado: Preciosilla no es ya la pequeña e inofensiva Manolita, la sobrina de la patrona, con sus largas coletas y sus vestiditos cortos. Ahora se ha convertido en una mujer de exuberante físico y un comportamiento ante los hombres que dejan a la sevillana, más cabal y experimentada, estupefacta. Sabe ver en ella una rival y se mantiene alejada, guardando una prudente distancia y reservándose, de momento, su opinión. Más tarde esta opinión será revelada, de forma bastante agria, mediante una mentira muy poco elegante. Pero a esa historia aún no le ha tocado el turno de ser contada.
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| La gran Pastora Imperio, generosa y benévola con otras compañeras, tuvo con Preciosilla una agria polémica ya en la década de los años 20 |
De momento, Preciosilla triunfa y después del Romea interviene en la inauguración de la sala El Paraíso, en Alcalá 149, local al aire libre que se anuncia con el lema: "Ni calor ni humedad ni polvo". Además de Preciosilla actúan Manón, Matilde Aragón, y la troupe Cansino, hay columpios, patines, aviación y películas... Vamos, que al Paraíso no le faltaba detalle. A continuación actúa en Barcelona, en otro teatro de verano, El Bosque, donde se marca un schottis "bombillesco" que entusiasma a los caballeros de Barcelona. Y de Barcelona... da el gran salto y se sitúa, nada más y nada menos que en París, agarrada a la amorosa mano de Quinito Valverde. Pero lo cierto es que Preciosilla ha partido a la aventura, y llega a la capital de Francia un torrido mes de julio de 1912 sin tener un contrato, ni seguridad alguna de conseguirlo. Pero las relaciones e influencias que Quinito tiene en París no tardan en dar sus frutos. El 1 de agosto Preciosilla debuta en el Jardin de Paris, el mítico café-concert que veinte años antes viera sobre sus tablas bailar a la mismísima Jane Avril. No está nada mal para el debut de una artista española desconocida, y Preciosilla sabe aprovechar la oportunidad que se le presenta, dando lo mejor de si misma y convenciendo al público parisino a base de derrochar sensualidad y belleza. Su triunfo es discreto pero... Oh, là là, París siempre será París.
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| El célebre teatro de variedades "Jardin de Paris", situado en los Campos Elíseos, tuvo una larga e intensa historia |
Regresa a Madrid a finales de agosto para actuar en otro jardín, en este caso el del Retiro. Se trata de en un festival a favor de las víctimas de la galerna del Cantábrico, una tormenta que había dejado recientemente numerosos muertos y heridos, además de cuantiosos daños materiales, en la localidad de Bermeo. Preciosilla ha regresado exultante de París, pero no por ello se endiosa y selecciona, como sería de esperar, sus apariciones. Junto con otras compañeras del espectáculo vende tarjetas postales en un puesto del Retiro a todo aquel que quiera comprarlas. Luce un soberbio mantón de Manila y sonríe, encantadora y solidaria, tanto a los generosos como a los agarraos. Así es ella, sencilla y campechana.Y tan sencilla es, que regresa, después de su debut parisino, a los escenarios del Salón Madrid. A continuación actúa en Portugal, en el Casino Peninsular de Figueira da Foz, donde obtiene un sonado éxito. Después, vuelta a Madrid, primero al Romea y a continuación al Petit Palais (siempre le fue muy fiel a determinados salones y teatros). Y al finales de año vuelve al Madrid donde se reencontrará con una antigua conocida, la ínclita Chelito, que se ha convertido en empresaria del desastrado salón de la calle Cedaceros.
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| La Chelito, cupletista y empresaria, tuvo un importante papel en la vida artística de su amiga Preciosilla |
Las dos formarán una pareja artística que dará mucho que hablar durante años. Si por separado eran las reinas de la sugerencia y la picardía, unidas se convertirán en la pareja imbatible del espectáculo sicalíptico, con sus sensuales rumbas y machichas. Durante años formaron pareja artística de forma ocasional, simultaneándolo con sus respectivas carreras por separado. Debido al enorme éxito que tuvieron desde su debut y a cierta compenetración de tipo personal, los egos de ambas cupletistas se unieron -y disolvieron- en aras de la fama y la fortuna. Su número consistía en una rumba o una machicha, en sugerente deshabillé, y se incluía en obritas con títulos como "¿Qué será?", "Hay que buscárselas" o el entremés sicalíptico "La prueba". Llegan incluso a desafiarse en escena, por ver quien se contoneaba más o se cubría menos: la falta de corsé y otras prendas interiores se evidenciaba bajo los livianos conjuntos caribeños, de cuyas faldas se desprendían frecuentemente. Estos desafíos llegaron a consistir en combates de florete(!), arbitrados por la "monísima" Mussetta. Los espectadores rugían entusiasmados y la autoridad competente les imponía multas (a cupletistas y empresa) con tanto celo como escaso resultado disuasorio.
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| Chelito y Preciosilla bailando su célebre rumba: lástima que una fotografía no pueda captar el movimiento... |
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| Chelito, preparada para la rumba, presumiendo de palmito y luciendo picarona sonrisa, fue la reina del "deshabillé" |
Preciosilla canta "La danza del oso", versión española
del tema "Alexander's ragtime band" de Irving Berlin
Preciosilla se ha puesto de moda y no para de trabajar. Hace sus giras por toda España, actuando especialmente en Barcelona, en teatros como el Gayarre donde debuta el sábado de Gloria de 1913. Regresa a Madrid y participa en las Soirées Fémina en Parisiana. Y no duda en colaborar en la gala a beneficio de la Asociación de la Prensa, celebrada esta vez en los Jardines del Retiro la noche del 22 de junio. Junto a ella actúan otras primeras figuras del cuplé como Adelita Lulú, Totó, Teresita Zazá, Chelito y Argentinita. Ni la banda municipal de Madrid -dirigida por el prestigioso maestro Villa- recibe tantos aplausos como las lozanas cupletistas, especialmente Preciosilla, que aprovecha la ocasión para presentar nuevo repertorio y elegantes toilettes. Os dejo una imagen de aquella noche, perdonad su mala calidad, pero merecía la pena recoger tan valioso testimonio.
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| Fotografía de Alfonso publicada en el Heraldo de Madrid, que nos muestra a tres figuras del cuplé en todo su esplendor: Preciosilla, Chelito y Totó |
Después de esta actuación, Preciosilla se despide de su contrato en el Kursaal de Ciudad Lineal y se va de veraneo a San Sebastián y Biarritz, destinos elegantes y de moda que le ofrecen a Manolita atractivos adicionales: algún que otro sustancioso contrato en salones locales y algún que otro devaneo con el caballero adinerado de turno. Y tras el breve y productivo verano, llega el momento de regresar a París junto a Quinito. Sin contratos a la vista pero con el bolsillo bien provisto, Manolita aprovecha la ocasión para adquirir un vestuario a la última, confeccionado por el celebérrimo Paquin. A su regreso a España se encontrará con una desagradable sorpresa: nada más y nada menos que un Enemigo, con mayúscula, un periodista dedicado a la crítica de espectáculos en la prensa especializada. Alguien dijo que la categoría de un gran hombre se mide por la categoría de sus enemigos: en el caso de una cupletista sin duda su categoría también se podía medir por la de su crítico más enconado. Manolita se encontró con la horma de su zapato, y he de decir que se lo pasó... divinamente.
Pero todo esto corresponde a la segunda parte de la entrada a ella dedicada.
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